USA TU TERNURA INTERIOR

David Benzadon y Elias Benzadon

 
¡Usa tu ternura interior! Date vuelta al igual que con un niño.
 
En una casa cualquier, a una hora cualquiera, una madre y un padre frente a una cuna diciendo:
 
Madre: ¡Cuchi, cuchi! ¿cómo está el muñequito de mamá?, bello, lindo, gu gu gui, je je je, ¿qué opinas querido?
 
Padre: Coooooomoooooooo, qué, ¿qué opino?, ¡sí, es bellísimo!
 
Bebé: Gi, je, je, ga, -pone cara tierna.
 
Padre: ¡Viste, lo oíste, está tratando de hablar, oh, Dios, qué feliz soy!
 
Yo creo que también soy muy feliz, debido a que este niño, Daniel, me enseñó que es un gran comunicador, debido a su ternura, su sinceridad y su espontaneidad, que es algo que poseen todos los bebés de este mundo.
 
Luego no lo volví a ver hasta que tenía cinco años. Me sorprendía su madurez, y cómo lo trataban con tanto cariño, y le pregunté:
 
David: ¿Cómo haces para ganarte de esa manera a las personas?
 
Daniel: Cuando conozco personas nuevas para mí, los trato como si fueran amigos míos desde el primer grado, así como lo hacía el conejo Bugs Bunny cada vez que salía un nuevo personaje en los dibujos animados; le decía:
-¿Qué hay de nuevo viejo?.
 
Ese día aprendí muchísimo, y ya estaba impaciente de poner en práctica lo que me había enseñado Daniel. En las semanas siguientes me tocó ir a una fiesta, en la que iba a estar mi gran maestro guiando mis pasos hacia el éxito en serio, no me creen, ah, ¡entonces sigan leyendo y aprieten ese mouse!
 
Todo muy movido, buena música, gente bailando en la pista, muchas mujeres para conocer, y el pendejo que escribió este mensaje como un tonto sentado en una mesa tomando un vaso de vino, ¡escuchando la charla de una señora que se había divorciado recientemente!
 
Señora: Y déjame contarte, el perro de mi ex - marido es tan sucio, pero tan sucio, que estuvo con otra mujer, y me dijo que era la fiesta de su ahijado, y que la piñata la rompieron tarde, y en el bolsillo tenía un sostén, ¿y adivina qué pasó luego que descubrí eso?
 
Haciéndome el tonto le respondí:
 
David: ¡Ya sé! Decidiste que te ibas a divorciar.
 
Señora: ¡Puessssssssss claroooooooooooo!, qué más iba a hacer, bla bla bla bla bla
 
David: Diosito por favor, ayúdame, -pensé.
 
No hizo ningún milagro, pero si mandó a un ángel, de repente Daniel me jaló el pantalón y yo volteé. Cuando vi la ternura en su cara y lo chiquito que es, le di una sonrisa enorme, y mis ojos hasta brillaron de la emoción de verlo tan elegante. Él me dijo:
 
-¡Hey!, primo, ¿qué te pasa? Ya he visto tres muchachas bonitas que te han sonreído y tú sólo les has dado medianas sonrisas, y cuando me viste me diste una sonrisa gigante que me gustó mucho, ¿por qué no les das esa sonrisa a una de esas muchachas?, ¡anda! ¡splash!
 
David: ¡Ahhhhhhhhhhh! ¡Está bien, está bien, lo voy a intentar! el grito es porque me pisó; me hice un poco el duro al principio, pero me moría de las ganas por probar, jejejeje. Así que lo hice......¡el que no arriesga no gana!
 
Fui caminando, saludé a la muchacha, y le sonreí como si fuera a un niño pequeño tierno, de esos que sólo nos transmiten alegría, y todo funcionó. La invité a una mesa a charlar, lo que sucedió después ya no es parte de este mensaje, pero sí les cuento que fue muy positivo, jijijijiji
 
Nota: Para que todas estas técnicas de comunicación funcionen con la magia con la que siempre lo hacen, debemos ser nosotros mismos, no fingir. Se trata de actuar con sinceridad; con éstas técnicas no buscamos engañar a la gente para lograr un fin, sino de mejorar nuestra capacidad comunicativa con algún fin positivo, bueno por lo menos para eso las utilizo yo deberían tomar nota.
 
Bueno, ya nos veremos de nuevo para volver a apretar ese mouse, y recuerden que cuando vayan a conocer a alguien o a darle la bienvenida a una charla, imagínense que están viendo a un niño; de esa manera adoptarán una buena sonrisa, sus ojos brillarán con una luz especial, y las personas se quedarán impresionadas por su calidez, y se sentirán como en su casa y no se querrán ir.
 
Cuídense, y conozcan a tantas personas como puedan, créanme, ¡se aprende mucho y se logra mucho también!
 
Soy sincero, hablo con la verdad, tengo sentimientos, soy alegre y muy activo, creo que mi corazón aun es de niño.
 
David Benzadon
 
 
 

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