UN VECINO QUE HACE PAN

 

 

 

 

 

 

Desde la ventana de su casa, situada en el piso nueve –el número del alquimista- contempla la bahía de Copacabana, frente a Pan de Azúcar. Le rodea un apartamento vacío, siempre está en camino, no viaja con muchas cosas ya que lo importante es hacer un gran vacío en nuestro interior para llenarse con la energía del yo, despojarse de lo superfluo y saber vivir con lo esencial.

 

Paulo Coelho nació en el barrio de Botafogo de Rio de Janeiro, bajo el signo de Virgo, el 24 de Agosto de 1947 y en el «Colegio Jesuita San Ignacio» descubre su vocación de ser escritor. Sus padres quieren que sea ingeniero e intentan reprimir sus deseos de dedicarse a la literatura.

 

Paulo empieza a desobedecer las normas familiares, es muy tímido, no tiene novia, vive en un mundo cerrado; su padre toma su comportamiento como síntoma de enfermedad mental y a los diecisiete años hace que sea internado varias veces en un hospital psiquiátrico, donde le someten a varias sesiones de electroshock.

 

 

 

 

Esta experiencia le enseñó a ejercer el poder de la locura, la locura controlada, no la locura patológica; es ejercer este poder: ser loco y comportarse como una persona normal, ser creativo, es aceptarnos como somos buscando el equilibrio con el mundo que nos rodea.

 

Todos los caminos son mágicos y nos llevan a nuestro sueño, pero no se trata sólo de soñar, sino de realizar los sueños; para ello Coelho es el Alquimista, aquél que proyecta en el mundo físico lo que tenemos planteado en el mundo espiritual.

 

Para poder realizarlo debe pagar el precio, seguir adelante dejando algo atrás, correr riesgos. Comenzar algo siempre es difícil. Nuestra pereza pone excusas, pero una vez que nos decidimos, todo comienza a fluir.

 
El Universo conspira a nuestro favor pero cuando lo echaron de su empleo, pensó que el Universo conspiraba en contra de él, aunque en realidad lo estaba acercando a su destino, a su leyenda personal.

 

Cuando presentó su obra «El alquimista» al editor, fue rechazada, lo cual hizo que la llevara a otro editor más importante que le dio fama mundial.

 

Las señales son un alfabeto particular que se aprende siempre que se tenga el valor de errar, es un alfabeto con la divinidad, escuchar nuestro corazón, el lado intuitivo. Es abrir tu corazón para vivir tu historia personal, no aquella que te enseñaron.

 

Esto lo tuvo en cuenta cuando comenzó a publicar su libro ya que estando escrito en portugués, un idioma que se habla en pocos países, nadie creía que se fuera a vender más allá de Brasil. Coelho estuvo atento a las señales, a ser digno de los milagros y a que las cosas con posibles.

 

En 1987, inicia la peregrinación por el Camino de Santiago y descubre que lo extraordinario se encuentra en el camino de las personas comunes, la sabiduría está en las personas comunes, los maestros no son los que las personas creen.

 

Coelho tiene un vecino que hace pan, él es un gran maestro, su leyenda personal es hacer pan, la gente no lo ve como un maestro sino como un simple panadero, pero él conoce la sabiduría de la vida, él puede compartir la experiencia de la búsqueda pero no sus resultados.

 

No perdona la cobardía, no es cobarde pero tiene miedo a veces. Tener miedo no es ser cobarde, tiene sus momentos de cobardía. Durante la dictadura militar brasileña, fue apresado y le colocaron una capucha en la cabeza. Su novia también fue detenida y le llamaba pero él no contestó, sintió miedo aunque ya se perdonó porque fue cobarde.

 


Su fama le ha abierto las puertas en otros países donde l
e conocen por sus libros antes de llegar al sitio. En Irán, su alma había llegado antes que él, sus libros estaban presentes y pudo encontrar viejos amigos en personas que no conocía.

 

Existen únicamente dos días durante los cuales es imposible hacer cosa alguna: ayer y mañana. El resto –o sea hoy- nos da todas las herramientas necesarias para conseguir aquello que deseamos.

 

Para Coelho, la vida es el presente, no hay pasado ni futuro, no posterga ni sufre de las culpas del pasado, no vive de las glorias del pasado ni del miedo al futuro, vive el ahora.

 

Desde el presente puede cambiar el pasado y el futuro. Al pedir perdón a alguien puede cambiar el pasado; al tomar una decisión puede cambiar el futuro: lo que cuenta es el presente.

 

El tesoro está dentro de cada uno de nosotros, pero hay que salir, enfrentar las cosas ya que la gran cualidad de la espiritualidad es el coraje. En la rutina de la vida, caminamos en la ruta del peregrino, del alquimista.

 

La soledad es un reencuentro consigo mismo pero la vida es contacto personal. Para Coelho, la vida es el milagro de los encuentros. Delante de nosotros hay un mar desconocido y hay que seguir adelante.

 

Muchas personas no enfrentan porque no tienen valor, se sienten solos. Cuando Coelho era joven, pensaba que tenía miedo y los demás no. Luego se dio cuenta que no estaba solo, habían muchos como él que sentían miedo de equivocarse, miedo a la culpabilidad.

 

Pero él sabe que el instrumento del Mago es el error, sabe que la evolución surgió de una célula  diferente a las demás. Es osar, tener el valor de vivir nuestra experiencia.

 

En la vida somos manipulados por la culpa, los otros no nos manejan, en realidad nos dejamos manejar por comodidad, por intentar que todos nos acepten; unos te querrán, otro no.

 

Coelho pudo cumplir uno de sus sueños al ser aceptado como miembro de la «Academia Brasileña de las Letras», lo cual no agradó a mucha gente.

 

 

 

Coelho es el guerrero, aquél que saca la sabiduría de la acción a diferencia del sabio que la obtiene de la contemplación. Sabe que no se puede vivir sin el riesgo de amar y que la soledad es una defensa estúpida. No permite que su espada se oxide, la espada es para usarla, para amar, para lo que sea.

 

La elección lo es todo en la vida, llegamos al cruce de caminos y debemos elegir, sino lo hacemos estamos perdidos ya que los dioses son implacables. De vez en cuando aparece un gran obstáculo en nuestro camino.

 

Coelho sabe que fue colocado allí por Dios y tiene una única razón: ofrecernos una oportunidad para cambiarlo todo, para caminar hacia delante en dirección de nuestra Leyenda Personal que aunque nos parezca un misterio es la razón de nuestra existencia.

 

 

En 1996, Paulo Coelho creó el «Instituto Paulo Coelho», una fundación benéfica que dirige su actual esposa, la pintora Christina Oiticica, con quien se reencontró en 1979. Esta fundación proporciona ayuda y oportunidades a miembros menos privilegiados de la sociedad brasileña, especialmente niños y ancianos.

 

Coelho piensa que no hay que transferir toda la responsabilidad al estado y este instituto se ocupa de educar y pagar la alimentación a varios centenares de niños los cuales desayunan y almuerzan en la escuela y regresan a dormir a sus casas.

 

 

 

 

Los niños llegan en la mañana, estudian, trabajan y al regresar en la tarde a sus casas, tienen una mirada distinta que va a cambiar a la familia.

 

Coelho no es únicamente uno de los autores más leídos, sino también uno de los autores con mayor influencia hoy en día. Sus ideas, su filosofía y la temática de sus libros recogen las aspiraciones de millones de lectores que buscan otros caminos, otras alternativas.


Elias Benzadon

 

 

 

Mi leyenda personal es ser escritor, y ahora que lo soy me doy cuenta de que no se acaba al llegar a un punto, sino que hay que vivirla. Cada uno de mis libros es un nuevo desafío, un momento de dolor y placer. Sabes que estás en la leyenda personal porque tienes entusiasmo cada día. Los que no la eligieron sólo sufren derrotas.

 

Creo que los libros eligen a sus lectores y no al revés. Cuando escribo pienso en mí, e intento volver a la inocencia de mi primer libro, en el que aún no tenía ni editor.

 

El destino y el don de cada ser humano es el de llegar a ser un «guerrero de luz» en un mundo oscuro.

 

Hay personas claves, que aparecen en tu vida como señales y te la cambian, te hacen comenzar todo de nuevo.

 

No creo que la espiritualidad sea lo que separa a un hombre de otro, hay unos cuantos que se alejan a orar, pero para los demás la espiritualidad consiste en vivir el milagro de la vida. 

 

Soy muy carnal porque creo que el espíritu se manifiesta en la carne.

 

Paulo Coelho

 

 

 

 

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