UN VACÍO EN MI VIDA

 
 
 
¿Qué necesita saber la persona que sufre una aflicción? ¿Qué debe estar en condiciones de hacer para enfrentarse al dolor y a las emociones caóticas que acompañan la muerte de un ser querido?
 
Para empezar, necesitamos saber que la aflicción es una respuesta normal y natural a la pérdida. Es parte de la experiencia humana. La aflicción representa nuestra condición humana, al igual que nuestro amor.
 
La muerte de un ser querido es una experiencia universal, y cuando se produce da principio a un proceso doloroso que va de la pesadumbre a la curación. Es, además, un proceso inestable, una larga travesía caracterizada por el auto cuestionamiento y las emociones intensas.
 
Durante las primeras semanas y meses es posible que usted tenga la sensación de estar viviendo en cámara lenta. Probablemente se siente aturdido, desapegado de la vida e incapaz de concentrarse. La vida les está sucediendo a los demás, pero usted no se siente parte de ella.
 
Tal vez sienta que ha perdido una parte de usted mismo. Está desquiciado y seguramente llora mucho. Su tristeza es abrumadora y suspira con frecuencia Algunas personas creen que deben ser fuertes y contener las lágrimas. A otras les parece que si empiezan a llorar probablemente no se detendrán nunca.
 
Es posible que usted sienta mucha cólera. Cólera contra Dios. ¿Cómo pudo Dios hacer esto? No existe ningún Dios. Cólera contra el mundo y contra quienes lo rodean. Cólera con usted mismo e incluso con la persona que ha muerto. ¿Cómo se atrevió a morir, dejándolo a usted tan solo? La soledad es uno de los mayores problemas de la aflicción; uno se siente abandonado e impotente.
 
También puede invadirlo un sentimiento de culpa irracional. Algunas personas llegan incluso a sentirse personalmente responsables de la muerte del ser querido.
 
A muchos, su aflicción les resulta agotadora. Se sienten cansados todo el tiempo. Les cuesta dormir; o bien no duermen o su sueño se ve perturbado por pesadillas. Aunque pueden ser muy inquietas y en ocasiones hasta aterradoras, estas pesadillas por lo general desaparecen con el tiempo.
 
Podría suceder que usted se descubriera hablándole a la persona muerta como si estuviera presente. Usted vuelve a su casa del supermercado y se encuentra con que ha comprado un frasco de champú que usaba esa persona o una botella de su jugo de naranjas preferido.
 
Tal vez le parezca oír a la persona fallecida entrar por la puerta y llamarlo: «Estoy en la cocina», y luego se dé cuenta de que no hay nadie allí y de que esa persona nunca más volverá a cruzar la puerta.
 
Si usted se traga su aflicción, el proverbial nudo en la garganta sólo se manifestará más tarde a través de síntomas físicos.
 
Algunos amigos e incluso familiares tal vez no vayan a visitarlo después del funeral. Es posible que se sientan incómodos frente a su llanto y sus intensas emociones, y tal vez no sepan qué decirle. Otros creerán, erróneamente, que su deber es distraerlo a usted de su aflicción.
 
La mayoría de las personas afligidas necesitan hablar de sus sentimientos de dolor, soledad, tristeza y depresión, y «contar su historia» para que la vida resulte más tolerable.
 
Hablar de su pérdida realmente le ayudará a usted a curarse y superar el proceso de duelo, y para ello trate de encontrar a personas dispuestas a escucharlo y a ayudarle a sentirse comprendido y acompañado.
 
Al hablar de la aflicción es importante que cada uno de nosotros recuerde que acumulamos nuestras pérdidas. Cada pérdida que hemos sufrido en nuestra vida, si no ha sido afrontada, permanece con nosotros. Seguimos llevándola dentro.
 
Lo que usted haga con su aflicción es lo que le permitirá curarse. Hay que recordar que la cantidad de tiempo que usted llore su pérdida no es señal de debilidad. Cada persona tendrá su propio tiempo.
 
La cabal sensación de la pérdida de un ser querido nunca ocurre de una sola vez. Los cumpleaños, los aniversarios de bodas y el primer aniversario de la muerte a menudo le harán advertir lo mucho que ha cambiado su vida por causa de la pérdida.
 
Usted tiene todo el derecho de experimentar sentimientos de vacío, tristeza, desesperación y hasta culpa y cólera. Tal vez lo asuste la profundidad de la emoción que siente en estas ocasiones.
 
Por desgracia, muchas de las personas que lo rodean quizá traten de disipar estos sentimientos, de «distraer su mente de la pérdida». Pero la mayoría de la gente que ha sufrido una gran pérdida necesita hablar de sus sentimientos, el vacío, la tristeza y la depresión que está sintiendo.
 
Teresa Spencer Plane
 

Las personas que están pasando por momentos críticos necesitan de verdad la presencia y el apoyo de los demás. Es preferible hacer algo torpe que no hacer nada. Estar ahí, aunque sea silenciosamente, reconforta y les suaviza un poco la vida.

Erróneamente creemos que las personas que sufren necesitan que se les respete su soledad, pero es mejor estar ahí discretamente con mucho respeto pero atentos para dar una mirada de apoyo, un gesto de comprensión, o una palabra amable y oportuna.

No es necesario que los acompañes por mucho tiempo, ni que los agobies con palabras y atenciones, sólo es importante que estés un rato a su lado para que no se sientan solos.

 A pesar de la situación la vida continúa. Trata de ver qué es necesario hacer y hazlo.

 Sé discreto. Es importante el tacto, sólo di palabras amables que en realidad son las más sencillas. Evita decir:

-Sé como te sientes.

Este comentario es el más común y no hace ningún bien, pues la persona dolida puede pensar:

-¿Cómo puedes saber cómo me siento si a ti no te está pasando?.

Tampoco trates de minimizar la situación diciendo cosas como:

-Bueno, pudo ser más grave.

Escribe una nota personal. Escribe tu propia nota por corta o sencilla que te parezca. Expresa con tus propias palabras tus sentimientos de apoyo y sin temor háblales de lo que esa persona significaba para ti, será agradable para ellos saber que dejó una huella positiva en ti.

Escucha. Tu presencia y tu disposición a escuchar son los dos regalos más valiosos que se pueden brindar. El estar dispuestos a escuchar suaviza la afectación y les permite empezar a recuperarse.

Sobreponerse a la pena puede ser un proceso largo y lento, reconstruir la vida y encontrarle sentido será duro y difícil, pero las pequeñas cosas cotidianas y el apoyo de los amigos y familiares los traerá poco a poco a la normalidad. Sólo el tiempo cura todo pero mientras tanto estemos ahí para brindar apoyo.

Maytte Sepúlveda

 

Si muero antes que tú, hazme un favor:

Llora cuanto quieras, pero no te enojes con

Dios por haberme llevado.

Si no quieres llorar, no llores.

Si no logras llorar no te preocupes.

Si quieres reír, ríe.

Si algunos amigos te cuentan algo de mí,

óyelos y cree lo que digan.

Si me elogian demasiado,

corrige la exageración.

Si me critican demasiado, defiéndeme.

Si quieren hacerme un santo,

sólo porque he muerto,

di que yo tenía algo de santo,

pero estaba lejos de ser el santo que pintan.

Si quieren hacerme un demonio, muestra que yo

tal vez tuve algo de demonio, pero toda la vida

procuré ser bueno y buen amigo.

Si intentan canonizarme di que yo

nunca quise ser incensado en vida.

Si hablan más de mí que de Cristo,

llámales la atención.

Si sientes tristeza y deseas rezar por mí,

puedes hacerlo, pues quizás necesite tu oración.

Si quieres hablar conmigo,

habla con Jesús y yo lo escucharé.

Espero estar con Él lo suficiente para continuar

siendo útil para ti donde esté.

Y si quieres escribir algo sobre mi,

di solo una frase:

¡Fue amigo, creyó en mi y me quiso para Dios!

¡Era una flecha que vivía apuntando en dirección a Dios!

Ahí, entonces, derrama una lágrima.

Yo no estaré presente para enjugarla,

pero no hace falta, pues otros amigos

lo harán en mi lugar.

Y viéndome bien sustituido, iré a atender

mi nueva tarea en el cielo.

Pero de vez en cuando,

da una escapadita hacia Dios;

no me verás, pero yo estaré muy feliz

viéndote a ti mirar hacia Él.

Y cuando llegue para ti la hora de ir a ver al Padre,

ahí donde nadie puede separarnos,

viviremos la amistad que aquí

nos preparó para El.

¿Crees en estas cosas?

Entonces, reza para que los dos vivamos

como quien sabe que va a morir un día y

que muramos como quien supo vivir bien.

La amistad sólo tiene sentido si hace

el cielo más cercano y si aquí inaugura su comienzo

Pero, si yo muero antes que tú,

creo que no voy a extrañar el cielo...

Ser tu Amigo, ¡Ya era Un Pedazo de Cielo!

 

Padre Zezinho

 

 

Alguien muere en mi casa, ello causa dolor. ¿Por qué debería cubrir el dolor con teorías de la reencarnación? La muerte es un hecho, y la persona amada ha partido. Repentinamente se ha creado un vacío en mi vida. Tengo ahora que encontrar cómo adaptarme a la vida sin esa persona; obviamente la pena traspasa el corazón como una flecha, el dolor es parte de la vida. Pero si trato de embotar la agudeza de la flecha con teorías, estoy tratando de huir del dolor, estoy tratando de escapar del dolor, voy a perder la oportunidad de conocer el dolor. El corazón es atravesado por el dolor y hay mucho dolor agudo allí. Tengo que vivir con él, pero con ayuda de teorías quiero cubrir toda cosa: no miro a ello, la muerte, la separación, la pérdida repentina; quiero huir de eso, imaginar que no está allí y crear un mundo de creencias. Entonces el dolor no puede enriquecer mi vida, pero si le hinco el diente al dolor, persevero hasta el fin, vivo enteramente el dolor, doy a mi cuerpo un poco de tiempo para penetrar eso, el profundo impacto del dolor, el dolor toca la profundidad de nuestro ser, le da un margen a su personalidad, enriquece la vida como nada más puede hacerlo. La compasión nace sólo en aquellos corazones que no rechazan el dolor.

 

Vimala Thakar

 

Lo que nos es querido siempre queda atrás.

 

Nino Bravo

 

  Puede que creas que la Madre Teresa de Calcuta nació para ser heroína. Pero, como monja que enseñaba en un sector relativamente acomodado de Calcuta, raras veces pasaba por los barrios más pobres de la ciudad. Una tarde, sin embargo, oyó los gritos de una mujer moribunda. La Madre Teresa corrió a socorrerla y pasó el resto de la noche buscando ayuda en varios hospitales, sin resultado. Cuando la mujer murió en sus brazos, la vida de la Madre Teresa sufrió una transformación. En un instante decisivo, tal vez un instante divino, juró que, mientras estuviera viva, nadie moriría sin amor y dignidad si ella estaba cerca para evitarlo.

 

Anthony Robbins


 

Ningún ser humano es una isla en sí mismo; cualquier ser humano forma parte del todo. La muerte de cualquier persona me disminuye porque yo tengo un vínculo con la humanidad.

 

John Donne

 

 

Hay palabras negras y palabras blancas y otras que vivimos cuando amamos o cuando sufrimos y que se vuelven de colores

 

Jacques Brel

 

 

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