UN TRATO CON DIOS

 

 

 

 

Eugene Maurice Orowitz nació el 31 de Octubre 1936; creció en un ambiente muy negativo, tanto física como emocionalmente, en el que sus padres andaban peleándose constantemente.

 

Con frecuencia su madre escenificaba intentos de suicidio melodramáticos, y a menudo perseguía a Eugene hasta donde solían reunirse los jóvenes del lugar, salía precipitadamente de un taxi y le golpeaba con una percha.

 

 Cuando llegó a la escuela superior, Eugene todavía sufría de enuresis crónica y se veía afligido por tics faciales incontrolables; emitía sonidos involuntarios al tragar saliva. Era un joven flaco y lleno de temor.

 

Un buen día, durante su primer año en la escuela superior, el profesor de gimnasia sacó a toda la clase al campo de fútbol para ejercitarse en el lanzamiento de una vieja y oxidada jabalina.

 

Cuando le llegó el turno, se aproximó a la jabalina con el mismo temor y falta de confianza con la que se había aproximado a todo en la vida hasta ese momento.

 

Pero ese día sucedió un milagro. Eugene lanzó aquella jabalina, que salió volando quince metros más lejos de lo que nadie pudo lograr. En ese preciso momento, Eugene supo que tenía un futuro.

 

Aquel día descubrió que era capaz de hacer algo mejor que los demás, algo a lo que podía aferrarse. Y así lo hizo.

 

Le pidió al entrenador que le permitiera llevarse aquella jabalina a casa durante el verano y se lo permitió. Y él la lanzaba y la lanzaba.

 

Su cuerpo ya había comenzado a transformarse. Empezó a realizar ejercicios para configurar el tórax. Durante una prueba y al esforzarse por alcanzar sus actuaciones previas, se hizo tanto daño, que quedó fuera de competición durante el resto del año y se vio obligado a marcharse.

 

Con objeto de mantenerse, tuvo que dedicarse a realizar trabajos de descarga en una fábrica. Todo parecía indicar que su sueño había terminado allí.

 

Mientras trabajaba en la fábrica, acompañó un día a un amigo a una audición en unos estudios de cine. En lugar de contratar a su amigo, Eugene fue aceptado y enviado a la escuela de actuación lo que dio inicio a la carrera artística de quien sería conocido como Michael Landon.

 

Su fama se inició cuando interpretó el papel de Joseph «Little Joe» Cartwright en la serie de televisión «Bonanza» que se transmitió durante 14 años. Con este papel Michael se robó el corazón de los espectadores de todas las edades.

 

 

 

 

 

Casi finalizando esta serie, en 1973, ocurrió un hecho que cambiaría su vida: su hija Cheryl sufrió un terrible accidente automovilístico en el cual fallecieron tres de sus amigos del liceo.

 

Mientras Cheryl permanecía en coma en una condición crítica, Michael estuvo al lado de su cama; durante este tiempo él rezó e hizo un trato con Dios: si su hija se salvaba, él intentaría por el resto de su vida hacer lo mejor para hacer del mundo un mejor lugar.

 

 

 

 

 

Después de estar en coma por tres días, Cheryl despertó y comenzó un largo periodo de recuperación. Tenía por delante días duros no solamente para recuperarse de sus heridas sino también por la pérdida de sus tres amigos.

 

Con la ayuda de su familia pudo salir adelante. Michael pasó el resto de su carrera, cumpliendo la sagrada promesa que hizo en la habitación del hospital junto a la cama de su hija.

 

En su segunda serie para la televisión «La casa de la pradera» participó además como productor, director y escritor de muchos de los capítulos. En esta serie interpreta a Charles Ingalls, un granjero del oeste americano con un fuerte sentido de la familia.

 

 De carácter fuerte, trabajaba duro, amistoso, sensible, compasivo y con un gran sentido del humor; para muchos niños que crecieron viendo esta serie, él era el padre ideal.

 

Sus valores eran hacer las cosas correctas, consistencia e integridad, perseverancia frente a la adversidad, junto con un sentido de profunda preocupación por los demás.

 

 

 

 

 

Después de varias temporadas exitosas, Michael emprendió su tercera serie titulada «Autopista hacia el cielo». En ella interpretaba a Jonathan Smith, un ángel con una misión insólita sobre la tierra: llevar el amor y la tolerancia a las vidas de la gente que tenía algún problema.

 

Aunque tenía ciertos poderes angelicales, él prefería la persuasión y el ejemplo y así se metió de lleno en las vidas de todo tipo de personas. En esta misión iba acompañado por un antiguo policía que había sido salvado de su amargura por Smith.

 

 Al igual que su anterior serie, en cada capítulo habían mensajes intercalados: esperanza, valor, perdón, amistad y amor.

 

 

 

 

 

Al finalizar esta serie, comenzó su cuarto proyecto televisivo con la serie «Us». En ella interpreta a Jeff Hayes, un hombre que reconstruye su vida después de pasar diecinueve años en la cárcel acusado injustamente y liberado al aparecer el verdadero culpable y cuyo hijo pensaba que había muerto.

 

Es tal vez el personaje que en muchos aspectos se acerca más a él: un hombre que es falsamente acusado y luego encontrado inocente, continuamente tratando de «probarse a sí mismo» a las personas más cercanas a él.

 

En una escena, Jeff habla con su padre sobre el tiempo que pasó en prisión y lo que él entiende del papel de ser padre; luego le dice a su padre:

 

-En mis sueños, mi hijo me ama.

 

 

 

 

 

Solamente pudo filmarse el capítulo piloto. Silenciosamente, sin ningún tipo de síntoma comenzó a desarrollarse la enfermedad hasta que comenzó a sentir dolores de estómago y al obtener los resultados de los exámenes, supo que tenía cáncer de páncreas sin posibilidad de intervención quirúrgica.

 

Una de las luchas más valientes y transmisoras de energía fue la que dio Michael; asumió el cáncer que sufría y le dio la batalla hasta el último de sus instantes. En su cruzada contra la enfermedad, creó una fundación de investigación y tratado de la lacerante enfermedad para que nuevas generaciones tuvieran más posibilidades en su infatigable lucha.

 

Falleció el 01 Julio 1991, tres meses después de haber sido diagnosticado.

 

Michael iluminó las vidas de infinidad de personas y llegó a convertirse en un héroe cultural. Su vida representa el poder de un futuro convincente para cambiar nuestras habilidades, y que nos recuerda que el no alcanzar el objetivo que teníamos intención de conseguir puede hacernos conseguir otro mayor.

 

Su hija Cheryl Landon sigue transmitiendo a millones de personas su mensaje, centrado en las siete claves basadas primordialmente en sus observaciones de cómo su padre vivió.

 

Estas representan el poder de las elecciones positivas y son: Creer en Dios, elegir el amor en lugar del miedo, creer que los milagros cotidianos existen, actuar en el presente, aceptar la verdadera forma de ser de los demás, tender puentes hacia los demás y no juzgar a la gente.

 

Recopilado por Elias Benzadon

 

 

 

 

 

 

Alguien debería decirnos, justo al principio de nuestras vidas, que nos estamos muriendo. Entonces podríamos vivir la vida al límite, cada minuto de cada día ¡hágalo! Digo yo. ¡Haga ahora mismo aquello que desea, sea lo que fuere! Sólo hay unos mañanas contados.

 

La gente debe tener sueños. Si no los tienen, pueden existir incluso, pero dejaron de vivir. ¿Qué es la vida sin sueños? Sin sueños, la vida es una vida muerta.

 

En tu corazón sigue siendo un niño, en tus pensamientos sé maduro; pero siempre decide con el corazón y el alma, y nunca irá nada mal.

 

Creo que todos podemos hacer nuestros propios milagros.

 

Recuérdame con sonrisas y risas porque así los recordaré a todos. Si sólo puedes recordarme con lágrimas, entonces no me recuerdes en absoluto.

 

Michael Landon

 

 

 

 

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