UNA RAZÓN PARA SEGUIR ADELANTE

 
 
 

En el campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, calculé que sólo uno de cada veintiocho prisioneros lograba sobrevivir a los horrores de prisión.
 
Realicé un estudio para establecer por qué unas cuantas personas lograban sobrevivir, mientras que muchas otras perecían.
 
Advertí que los sobrevivientes no necesariamente eran los más aptos físicamente o los más saludables, o los mejor alimentados o los más inteligentes.
 
Lo que descubrí fue que quienes sobrevivían, tenían una razón para seguir adelante. Tenían una meta. En mi caso, mi ardiente deseo era volver a ver el rostro de mi esposa.
 
 Nada puede ayudar más a una persona  a superar o soportar los pesares que la conciencia de tener una tarea en la vida.  Todos los sobrevivientes tenían metas diferentes, pero al final de cuentas tenían una meta.
 
Dr. Viktor Frankl
 
 
Son las metas las que nos hacen seguir adelante. ¿Te has dado cuenta de que te sientes más feliz en mitad de un proyecto que al finalizarlo? ¿Has observado que cuando concluyes un proyecto, te abocas a buscar uno nuevo?
 
Por naturaleza establecemos metas. No podemos vivir sin ellas, al menos, no por mucho tiempo. Por lo tanto, si todavía no has establecido tus metas, no tardes en hacerlo. No importa tanto la meta, sino el hecho de tenerla.
 
Algunas personas se las ingenian para posponer continuamente aquello que les gustaría hacer en la vida, Como no están totalmente seguras de que la meta que tienen en mente sea la que más les conviene, ¡nunca hacen nada!

La «precesión» es el principio por el cual, al buscar una meta invariablemente obtenemos muchas más cosas. Lo importante no es el solo hecho de alcanzar la meta, sino aprender y perfeccionarnos en el proceso. Los logros que obtengas al perseguir tus metas no tienen mayor importancia. Lo que realmente interesa es en qué te transformaste.
 
Cuando te empeñes por alcanzar una meta, vale la pena que recuerdes cómo operan las cosas en este planeta. Nada se mueve en línea recta. Ninguna meta se alcanza sin antes haber librado diversos obstáculos.
 
Los obstáculos son parte de este mundo. Desafortunadamente, ciertas personas pretenden progresar sin tener en cuenta esta situación. Las personas con éxito no son tan brillantes, ni tan especiales, ni tan talentosas.
 
Sencillamente entiendes cómo funcionan las cosas, y saben que el progreso personal tiene que ocurrir en concordancia con los principios que gobiernan todo lo que existe a su alrededor.
 
Ellos comprenden que el logro de nuestras metas se debe a que nos corregimos continuamente. Nos salimos de curso, corregimos y recuperamos la dirección correcta.
 
Si tienes metas claras en tu mente, tus pensamientos te ayudarán a llegar a ellas. Si no tienes metas, tus pensamientos de todas formas te llevarán hacia aquello en lo que más piensas. Tu mente te proyectará en dirección de tus pensamientos dominantes, suponiendo que tus pensamientos dominantes sean tus metas.
 
Redacta tus metas; a pesar de que sabemos que las listas funcionan, muy pocos de nosotros las empleamos para ordenar nuestras vidas. En el evento más importante de todos, la vida, la mayoría de la gente deambula sin tener la más mínima intención de elaborar una lista de lo que quiere y sí, en cambio, todo el tiempo se pregunta por qué nunca logra nada.
 
Elaborar una lista no es lo único que debemos hacer, pero constituye un método y una estructura que nos ayuda para lograr lo que deseamos en la vida.
 
Las metas son vehículos que pueden llevarnos a lograr más de lo que ahora somos. Necesitamos metas no tanto por los resultados finales, sino porque, al perseguirlas, nos transformamos.

Lo único que limita nuestros logros, es la idea de que no seamos capaces de lograrlo. No es novedad para nadie el hecho de que quienes dicen que pueden, pueden; y quienes dicen que no pueden, no pueden. Las limitaciones que nos pongamos son responsabilidad nuestra. Desechar las etiquetas que nos colgamos es el primer paso hacia una vida feliz.
 
Siempre que dudemos de nuestra capacidad para lograr algo, vale la pena evaluar los obstáculos que otros han superado. Lo que cuenta no es dónde empiezas, sino donde decides terminar. Las desventajas son una bendición si optamos por verlas como tales, y las utilizamos como incentivos para mejorar cada vez más.
 
Continuamente nos topamos con grandes oportunidades bajo el magistral disfraz de un problema sin solución. Tenemos la capacidad para resolver problemas y para descubrir nuevos métodos para hacer cosas. Los problemas son parte integral del mundo y nos mueven a aprender, a experimentar, a ponernos en acción.
 
Lo singular de los seres humanos es que podemos experimentar mucho más que las demás criaturas. Podemos crear de la nada. El hecho de que seamos seres humanos implica problemas, pero también supone que podamos amar, reír, llorar, intentar algo, caer, levantarnos. Quien piensa positivamente afirma que un problema es sólo una oportunidad para aprender.
 
Los jóvenes salen a la vida con un ímpetu maravilloso e incansable. Algunos de los mayores retos en tu vida tuvieron lugar en tus años mozos, ¡y lo lograste!. Por alguna razón, quienes de niños fueron conquistadores temerarios, de adultos son extremadamente miedosos, tan tímidos que el menor de los propósitos les parece un monstruo invencible.
 
¿No es absurdo el hecho de que se espere más de los niños que de los adultos? A los niños les damos a entender que más les vale actuar de manera correcta o tendrán que atenerse a las consecuencias. ¡Desafortunadamente muchos adultos no reciben esta misma advertencia!
 
En determinada etapa de sus vidas, algunos adultos engendran la idea de que la vida automáticamente debe recompensarlos por no haber hecho ningún esfuerzo. ¡No deberíamos los adultos ser exigentes con nosotros mismos, como lo somos con los niños, y preguntarnos qué hemos aprendido en los últimos doce meses o qué no hicimos el año pasado que en éste si podemos hacer. Los problemas nos hacen crecer.

Los errores son la retroalimentación de nuestro desempeño. Los ganadores cometen muchos más errores que los perdedores. Por eso son ganadores. Reciben una mayor retroalimentación a medida que intentan un mayor número de posibilidades.
 
El problema con los perdedores es que conciben los errores como sucesos desmesuradamente terribles y no aciertan a reconocerles el lado positivo.
 
Las personas con éxito consideran a los errores como experiencias valiosas, mientras que las personas fracasadas juzgan que las equivocaciones sólo traen frustraciones.
 
Aprendemos más de nuestras derrotas que de nuestras victorias. Cuando perdemos, abrimos los ojos, analizamos, nos reorganizamos, planeamos una nueva estrategia. ¡cuando ganamos, nos limitamos a celebrar y aprendemos muy poco! ¡He aquí otra razón para aceptar de buen grado los errores!
 
Las equivocaciones en realidad no lo son. Debemos hacernos a la idea de cometer ciertos errores de juicio y acogerlos de buen grado como parte del proceso de aprendizaje. Además, no en todo se tiene  que ser férreamente estricto: es mucho más fácil vivir con unos cuantos errores. Fracasar no es vergonzoso, lo vergonzoso es no hacer el intento.
 
Andrew Matthews

 

 
En los valles buscas las montañas. En las montañas buscas los ríos, no hay a dónde ir. Estás dónde perteneces. Puedes vivir la vida que soñaste.
 
Judy Collins
 
 
En una ocasión cierto caballero me preguntó qué había sentido al fracasar tantas veces en mis intenciones por fabricar una bombilla eléctrica. Le respondí que nunca había fracasado, ¡sino que había descubierto exitosamente miles de maneras en que no debía fabricarse una bombilla eléctrica!.

Thomas Edison
 
 
La obra maestra más grande y gloriosa del hombre es cómo vivir con un propósito.
 
Michel de Montaigne
 
 
El mayor peligro para la mayoría de nosotros es que nuestra meta sea demasiado alta y no la alcancemos, sino que sea demasiado baja y la consigamos.
 
Miguel Angel
 
 
Durante la Segunda Guerra Mundial, desarrollaba un cohete con el que Alemania pensaba atacar Londres. Mis superiores me llamaron a rendir cuentas después de un considerable periodo de tiempo. Hasta ese momento había cometido 65.121 errores.
-¿Cuántos errores más calcula que cometerá antes de que funcione? –me preguntaron.
-Todavía faltan unos cinco mil errores –le contesté. Se necesitan unos 70.000 errores antes de estar calificado para construir un cohete. Tal vez los rusos han cometido unos 30.000 a estas alturas. Los norteamericanos todavía ninguno.
 
Werner von Braun
 
 
La manera de triunfar es duplicando el números de fallas.

Thomas J. Watson
 
 
Los problemas no son sino lecciones que no has aprendido y que se presentan nuevamente. Donde antes hiciste una elección equivocada puedes hacer una mejor y así escapar al dolor que te provocó la primera.

Un Curso de Milagros
 

Ya sea que creas que triunfarás o fracasarás, estás en lo cierto.

Henry Ford
 
 
La adversidad revela al genio; la prosperidad lo oculta.

Horacio
 
 
Cierto individuo se quejaba de que Dios nunca se comunicaba con él.
-¿Por qué el bueno Señor nunca me envía mensajes como parece enviar a los demás? –preguntó a su amigo.
-¡Pero claro que el Señor se comunica contigo! –le aseguró el otro. Se comunica contigo por medio de tus errores.
 
Jaime Lopera Gutiérrez
 
 
Ningún alma que aspire a lograrlo fracasará en el intento de elevarse; ningún corazón que ame puede ser nunca abandonado. Las dificultades existen sólo porque al superarlas, podemos hacernos más fuertes.

Annie Besant