SERÉ IGUAL A TI

 

 

 

 

Mi hijo nació hace pocos días; vino al mundo en la forma normal. Pero yo debía tomar aviones y pagar cuentas;

aprendió a andar durante mi ausencia. Y ya hablaba sin que yo me hubiera dado cuenta y cuando iba creciendo decía:

 

-Yo voy a ser como tú, papá; ¿sabes? Seré igual a ti.

 

Y el gato está en la cuna con la cucharilla de plata, el niño azul  y el hombre de la luna.

 

-¿Cuándo vuelves, padre?

 

-No sé todavía. pero cuando vuelva estaremos juntos, juntos y felices ese bello día».

 

Cumplió diez años hace pocos días; dijo:

-Gracias por esa pelota, papá; vamos a jugar: ¿tú me enseñarás?

 

Contesté:

 

-Otro día; hoy tengo mil cosas que hacer.

 

-Está bien, -dijo el chico.

 

Y se fue alejando con una sonrisa que claramente decía:

 

-Yo voy a ser como tú, papá; ¿sabes? Seré igual a ti.

  

Volvió del colegio hace pocos días hecho todo un hombre. Yo le dije entonces:

 

-Hijo, estoy orgulloso de ti; siéntate un momento.

 

Movió la cabeza y contestó sonriendo:

 

-Préstame más bien las llaves del auto; nos veremos luego; con que ¡chao!

 

-¿Cuándo vuelves, hijo?

 

-No sé todavía pero cuando vuelva estaremos juntos, juntos y felices ese bello día.

 

Ya me he jubilado, mi hijo se marchó. Le telefoneé hace pocos días:

 

-Me gustaría verte, si puedes venir.

 

-Si tuviera tiempo, sí, me encantaría, pero en el empleo estoy ocupado; los niños, enfermitos. Me alegro de haber hablado contigo, papá.

 

Cuando colgué el teléfono pensé:

 

-Ha crecido y actúa como yo; sí, mi hijo es igualito a mi.

 

Y el gato está en la cuna con la cucharilla de plata, el niño azul  y el hombre de la luna.

 

-¿Cuándo vuelves, hijo?

 

-No sé todavía pero cuando vuelva, padre, estaremos juntos, juntos y felices ese bello día.

 

Harry Chapin, «Cat´s In The Cradle»

 

 

 

La única manera de formar hijos moralmente sanos es empezar por ser padres de visión positiva.

Debemos hacer saber a nuestros hijos que comprendemos, que allí estamos, que los amamos y los apoyamos.

Cuando empezamos con el carácter como base, nuestras opciones son virtualmente ilimitadas.

La motivación es algo que es preciso hacer con regularidad.

Las reglas son importantes pero el ejemplo es el gran estímulo.

Nunca se sabe cuándo un momento y unas pocas palabras sinceras pueden tener influencia en una vida.

«Si yo hubiera sabido», son las palabras más tristes del idioma.

Cuando tratamos con nuestros hijos, debemos recordar que ellos son niños.

Una dirección firme con dominio adecuado de la voz, es poderosa, convincente y estimulante.

El ingrediente clave de la comunicación familiar es escuchar, escuchar realmente.

El amor incondicional consiste en querer a otra persona sin ponerle condiciones.

Para tener éxito en su formación, los padres deben «ver» a sus hijos como adultos maduros, competentes y positivos.

Una clave importante de la comunicación sobre cualquier problema o tema, es terminar toda conversación con una coma, no con un punto.

El niño que no ha sido disciplinado con amor por su pequeño mundo, será disciplinado, por lo general sin amor, por el mundo grande.

La persona disciplinada es la que hace lo que se necesita y cuando se necesita.

La disciplina de Dios produce fortaleza, no debilidad.

El verdadero amor exige que usted haga lo que más conviene a sus hijos, y no siempre lo que es más fácil para usted.

El amor alcanza, lo que nada más puede alcanzar.

 

Zig Ziglar

 

 

Si el niño vive en medio de la crítica, aprende a condenar.

Si el niño vive en medio de la hostilidad, aprende a pelear.

Si el niño vive en medio del ridículo, aprende a ser vergonzoso.

Si el niño vive en medio de la condenación, aprende a sentirse culpable.

 

Si el niño vive en medio de la tolerancia, aprende a ser condescendiente.

Si el niño vive en medio del estímulo, aprende a tener confianza.

Si el niño vive en medio del elogio, aprende a valorar.

Si el niño vive en medio de la ecuanimidad, aprende a ser justo.

Si el niño vive en medio de la seguridad, aprende a tener fe.

Si el niño vive en medio de la aprobación, aprende a gustarse a sí mismo.

Si el niño vive en medio de la aceptación y de la amistad, aprende a encontrar el amor en el mundo.

 

Dorothy Noltie

 

  

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