PONEMOS EN MOVIMIENTO UN CICLO DE ENTUSIASMO

 

 

Un hombre decide suicidarse saltando al vacío desde un edificio de treinta pisos.

 

Mientras cae, alguien se asoma a una ventana desde la decimoquinta planta y grita: 

 

-¿Qué tal va eso?

 

Y el suicida responde:

 

-¡Por ahora, muy bien!

 

Repertorio popular

 

 

Se cree preferible engañarse a sí mismo, ignorando los hechos, aunque sólo se logre retrasar lo inevitable. Con frecuencia la verdad suele ser dura y dolorosa y todos nosotros, como seres humanos que somos, tendemos a elegir situaciones lo menos dolorosas y lo más placenteras posibles. No nos gusta que se nos prive de nuestro pequeño mundo de ilusiones engañosas.

 

Hay que observarse a sí mismo con perseverancia en busca de la causa de nuestros problemas y renunciar al recurso de transferencia equivalente a observar a los demás en vez de observarse a uno mismo, en creer que las causas de nuestros problemas radican en circunstancias fuera de nuestro propio control.

 

Hay que preguntarse a sí mismo lo que uno mismo podría haber hecho para evitar el problema. Si transferimos la responsabilidad de un problema propio a alguien o algo, lo que realmente nos estamos diciendo, es que personalmente no somos capaces de hacer nada para evitar que ese problema vuelva a presentarse de nuevo, puesto que está fuera de nuestro control.

 

El esfuerzo por conseguir algo tiene que ser un fin en sí mismo. Lo importante no es lo que uno tiene o lo que uno hace, sino lo que uno hace con lo que tiene. Si me engaño sobre mis habilidades, estoy destinado al fracaso.

 

El dinero, como la felicidad, no es más que un efecto secundario que se presenta cuando se sigue un propósito en la vida. En la medida en que se vive una vida llena de significado, el hacer dinero se convierte en una asunto más bien fácil.

 

Mientras más seguros estemos de cuál es nuestro propósito en la vida, mientras con mayor firmeza fijemos nuestro objetivo de vivir en el presente y mayor entusiasmo pongamos en nuestro trabajo cotidiano, mientras más mostremos el hábito de vivir el presente y el entusiasmo en nuestra labor diaria, más fácil será que atraigamos sobre nosotros la atención de gente entusiasta y positiva, y cuanto más entusiasta y positiva sea la gente que atraigamos mayor será nuestro éxito; y cuanto mayor sea nuestro éxito, mayor será nuestra orientación hacia vivir el presente y mayor nuestro entusiasmo.

 

Ponemos en movimiento un ciclo de entusiasmo y éxito que se perpetúa a sí mismo. Ese ciclo, a su vez, añade combustible al proceso dinámico mental que atrae hacia nosotros las cosas, las personas y circunstancias necesarias para traducir la imagen mental de lo que deseamos obtener de la vida en su realidad física.

 

La forma más difícil de impresionar a la gente es tratar de impresionar a la gente. Necesitamos merecer respeto y debemos dejar que llegue de manera natural. Como regla: cuanto más busque el respeto y las alabanzas de los demás, menos los conseguirá. Nos buscamos problemas precisamente cuando tratamos de ser alguien distinto al que somos realmente. A la gente le puede gustar, o no, como uno es realmente, pero puede estar seguro que nunca llegará a gustarle si trata de ser alguien distinto al que es en realidad.

 

Lo que usualmente nos lleva a no emprender acciones destinadas a un cambio de vida, es el miedo a lo desconocido. Para superar ese miedo lo primero que hay que hacer es aceptar la  realidad de que las circunstancias que rodean nuestra vida cambiarán, con independencia de que queramos o no. Lo único desconocido es cómo y cuándo se van a producir esos cambios.

 

Consecuentemente está en nuestras manos decidir si queremos dirigir esos cambios conscientes o, por el contrario, conformarnos con dejarnos dirigir por ellos. El problema de esta última forma de considerar el problema radica en que nos lleva a una falta de control que nunca produce resultados positivos. Debemos recordar que si bien es cierto que siempre podemos controlar aquello a lo que nos enfrentamos, aquello con lo que nos enfrentamos acabará por controlarnos a nosotros.

 

Es cuestión de cómo enmarcamos en nuestra mente el fenómeno del cambio. Si pensamos que el cambio señala la presencia de vida, es una parte excitante e integral de nuestra experiencia vital, podremos alejar el temor de nuestra conciencia. Y algo mejor aún: he descubierto que eso es relativamente fácil de conseguir, porque la experiencia me ha enseñado que el cambio es excitante.

 

Nunca ceso de sorprenderme cuando miro hacia atrás en mi vida y veo cuántos cambios de importancia han tenido lugar en ella en un periodo de tiempo relativamente corto, y cuántos de ellos fueron para mejor.

 

Si el cambio es inevitable, y lo es, ¿por qué no darle un valor positivo en vez de uno negativo? Al hacerlo así encontraremos que será mucho más fácil para nosotros desarrollar el hábito de la acción y estar en condiciones de controlar muchos de los cambios que tendrán lugar en nuestras vidas.

 

Robert Ringer

 

 

Todo aquello que la mente concibe y cree, puede ser conseguido. Cuando esté en condiciones para recibir una cosa, ésta aparecerá.

 

Napoleon Hill

 

 

La mente aloja imágenes holográficas tridimensionales de lo que visualiza imaginariamente que a su vez estimulan los sentidos para que traduzcan esas imágenes en sus equivalentes físicos, de la vida real. Cuando nuestra mente cree que algo es cierto estimula los sentidos para atraer hacia nosotros las cosas, las personas y las circunstancias necesarias para convertir la imagen mental, que se aloja en ella, en su realidad física.

 

Dr. Karl Pribram

 

 

Mucha gente vive su vida infringiendo las leyes y principios naturales, unas veces a sabiendas, otras no. No obstante, estas verdades son inmutables e inevitables. Cada cual las infringe por su cuenta y riesgo y, aunque crea ser capaz de eludir sus consecuencias a corto plazo, al final acabará pagando el precio que exigen. El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. El hecho de no conocer los principios no justifica su desobediencia respecto a los mismos y, aun cuando su infracción sea inintencionada, se verá obligado a pagarla. Comprométase en un proceso riguroso de autoanálisis, de autoexamen. Observe detenidamente el mundo que le rodea y determine hasta qué punto armoniza con su forma de pensar. No se reste méritos por las cosas buenas de su vida. Al fin y al cabo, están ahí porque usted las ha atraído hacia sí. Luego, fíjese en lo que no le gusta y responsabilícese igualmente de ello. No lo dude, están ahí a causa de algún defecto en su forma de pensar. Averigüe en qué consiste ese defecto y cómo puede corregirlo. Dirija una mirada a su interior y pregúntese qué hay en usted que esté propiciando esa situación. Usted es el arquitecto de su propia vida, de su propio destino. Considérelo como un principio fundamental. Su forma de pensar crea todos los sucesos que le afectan, que influyen en su devenir cotidiano y en los que está involucrado directamente. Determine qué cambios debe operar en su forma de pensar si desea cambiar o mejorar algunos aspectos de su vida. Mire a su alrededor e intente encontrar ejemplos del reflejo de su mundo interior de pensamientos, emociones y creencias en su mundo exterior de experiencias. Empiece hoy mismo a construir la conciencia, el equivalente mental interior de la vida que desearía disfrutar en el exterior. Visualice qué cambios debería  realizar en su forma de pensar para que su mundo interior fuese coherente con lo que ansía experimentar en el exterior. Si cambia la calidad de su forma de pensar, cambiará su calidad de vida.

 

Brian Tracy

 

 

 

El tablero de ajedrez es el mundo, las piezas son el fenómeno del universo, las reglas del juego son lo que llamamos Leyes de la Naturaleza. Nuestro adversario está oculto; no podemos verle. Sabemos que su juego siempre es justo, equitativo y paciente, pero también sabemos, muy a pesar nuestro, que no perdona un error ni tolera la menor ignorancia.

 

Thomas Henry Huxley

 

 

Hay dos fuerzas que nunca han cambiado desde el principio del mundo: el movimiento de las olas y el camino del amor. Ninguna ola se pierde, porque en su interior lleva otra que alcanzará la orilla. Lo mismo ocurre con el amor

 

Romano Battaglia

 

 

Las familias más felices , aquellas cuyos hijos siempre destacan por encima de los demás, siempre tienen «expectativas positivas». Los padres alimentan continuamente a sus hijos con una corriente interminable de mensajes positivos reafirmando cuánto les quieren y hasta qué punto creen en ellos. Independientemente de lo que ocurra a corto plazo, los niños siempre saben que sus padres les apoyan en un 100% y como contrapartida hacen lo indecible para no defraudarles.

 

David McClelland

 

 

El grupo puede construir y extender una idea, pero el grupo nunca inventó nada. Lo preciosista descansa en la solitaria mente de un hombre

 

John Steinbeck

 

 

Debemos concentrarnos en hacer las cosas correctas más que en hacer las cosas correctamente.

 

Peter Drucker

 

 

La felicidad es una condición más que un destino.

 

Aristóteles

 

 

Mientras más nos esforzamos en hacer de algo un blanco de nuestros deseos, mayores son las posibilidades de que no logremos dar en la diana. La felicidad no puede ser perseguida. Mientras más la transformemos en un punto de mira, más fallamos el tiro. Si hay alguna razón para que nos llegue la felicidad, ésta hará acto de presencia. Es un efecto secundario que se presenta cuando se tiene un propósito y se da un significado a la vida. 

 

Dr. Viktor Frankl

 

 

No espere con ansiedad lo que no ha llegado todavía. No se lamente en vano de lo que ya ha pasado.

 

Voltaire

 

 

Aprende a disfrutar las pequeñas cosas de la vida porque las grandes no se presentan con demasiada frecuencia.

 

Andy Rooney

 

 

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