EL PODER MAESTRO 9

 

 

 

 

 

 

En el verano de 1928, Sir Alexander Fleming investigaba el virus de la influenza y llevaba a cabo en su laboratorio de Londres unos experimentos sobre bacterias, cultivando estafilococos en platos de Petri.

 

Accidentalmente, cayó algo de moho sobre sus bandejas de cultivo que mató a las bacterias y estropeó, por consiguiente, el experimento.

 

Cuando estaba a punto de tirar el caldo de cultivo de gérmenes de estafilococos, que había quedado al descubierto algunos días, y comenzar de nuevo, se dio cuenta de que cayeron las secreciones en las placas de cultivo y observó que en los lugares donde caían las gotas, el moho había matado a las bacterias.

 

Empezó a estudiar con todo detalle este moho y el resultado fue el descubrimiento de la penicilina, que le valió ganar el premio Nóbel de medicina y salvar millones de vidas en la Segunda Guerra Mundial.

 

Todo empezó por aquél descubrimiento casual porque observó algo y ese algo le llevó a pensar, aunque él declaró que su único mérito fue no ignorar aquella sugerente capa de moho.

 

Protagonistas del Siglo XX

 

 

Una solución superconsciente te puede llegar desde uno de los tres orígenes siguientes. El primero y el más frecuente es el de la intuición. Hay ocasiones en que la voz interior suena tan fuerte que no eres capaz de pensar en otra cosa. La respuesta será tan obvia y clara que con toda seguridad sabrás que eso es exactamente lo mejor que puedes hacer. Y no sólo será lo mejor, sino también lo más correcto.

 

Confía siempre en tu intuición; nunca te pongas en contra de ella. La intuición es el canal que lleva directamente al superconsciente y a la inteligencia infinita. Todas las personas que han tenido éxito han dado un crédito incondicional a sus intuiciones y corazonadas. Muchos de los problemas que has tenido o de los errores que has cometido son consecuencia de no haber hecho caso a tus sentimientos emocionales.

 

El segundo origen de las soluciones superconscientes es la oportunidad de encuentros con gente o con información. Una vez que tengas una meta clara o un problema que resolver te encontrarás inesperadamente con gente que podrá ayudarte en tu cometido. Caerán en tus manos libros, revistas, discos y artículos que contendrán la información que necesitas. Y esta información te llegará exactamente en la forma en que la necesitas en ese momento.

 

Si comienzas el día diciendo que crees que algo maravilloso te va a ocurrir esa jornada; si te pasas el día creyendo que algo verdaderamente maravilloso está a punto de sucederte, encontrarás a gente y recibirás información que convertirán tus expectativas en realidad. Encontrarás soluciones superconscientes a tus problemas de las formas mas alucinantes.

 

El tercer origen de las soluciones superconscientes son los acontecimientos impredecibles; en el suceso enteramente imprevisto es donde frecuentemente encontramos la solución superconsciente que andábamos buscando. Y el acontecimiento inesperado que contiene la respuesta que necesitas toma a menudo la forma de un gran fracaso o retroceso.

 

La gente exitosa y feliz tiene la costumbre de ver incluso en las situaciones mas difíciles algo positivo, algo que pueda aprender o algo de lo que se pueda beneficiar. Y esta misma actitud con frecuencia da lugar a una solución superconsciente de sus problemas.

 

Brian Tracy

 

 

Mi presentimiento...

Años de sueños, años sintiéndote

Años buscándote a través de imágenes

A través de detalles que fue creando mi mente

Te sentía, mas no estabas; te presentía, mas no llegabas

Nunca desistí en mi búsqueda, sabía que te encontraría.

 

Y un día cualquiera, en un momento mágico

Llegaste, tal como te adivinaba, tal como te deseaba

Tal como ya te quería, pues desde antes de nacer, ya te conocía

Ya te amaba, ya te intuía.

 

Los hilos de nuestros destinos, hilaron nuestro encuentro

Se unieron nuestras manos, nos llenamos de besos

Para nunca jamás separar nuestras vidas

Porque desde siempre, amor, has estado en mi vida.

 

Mabel

 

 

Se en el silencio y sabes que soy Dios. Muy suavemente y con mucho amor Yo continúo recordándote sin cesar las cosas que cuentan realmente en la vida, hasta que terminan siendo parte de tu vida, hasta que ellas vivan, se muevan y tengan su ser en ti. Siempre busca la respuesta en tu interior. No te dejes influir por quienes te rodean, ni por sus pensamientos ni sus palabras.

 

Eileen Caddy

 

 

Cuando alguien, que de verdad necesita algo, lo encuentra, no es la casualidad quien lo procura, sino él mismo. Su propio deseo y su propia necesidad le conducen a ello.

 

Herman Hesse

 

 

Siempre que Dios quiere enviarnos un regalo, lo envuelve con un problema. Cuanto más grande sea el problema, más grande es el regalo.

 

Norman Vincent Peale

 

 

Lo que está por delante de nosotros y por detrás de nosotros son tan solo pequeñeces comparado con lo que hay dentro de nosotros.

 

Ralph Waldo Emerson

 

 

Ser espiritual significa estar consciente de las conexiones más profundas del mundo. Uno no se conecta todo el tiempo con lo más profundo de la vida. Tampoco es necesario hacerlo, pero una vez que se da la conexión, es fantástico.

 

Frithoj Capra

 

 

Nunca debe uno resistirse a las llamadas de la intuición.

 

Alexis Carrell

 

 

La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional una sirviente fiel. Hemos creado una sociedad que honra a los sirvientes y que ha olvidado los regalos. Lo único realmente valioso es la intuición.

 

Albert Einstein

 

 

Hay una mente común a cada individuo y cada hombre es una entrada hacia lo mismo y todo es uno.

 

Ralph Waldo Emerson

 

 

La mente es un gran circuito invisible al que todos estamos conectados.

 

Marilyn Ferguson

 

 

Sólo tenemos que hacer una petición lo bastante clara y nos llegará todo lo que anhela nuestro corazón.

 

Shakti Gawain

 

 

Reconocer que se es parte del Todo, que aún más, se es ese Todo al que se pertenece en cuanto parte, exige una cierta forma de conciencia.

 

Karlfried Graf Dürckheim

 

 

Al componer el «Mesías», creía que veía todos los cielos ante mi, y al mismo Dios.

 

Georg Friedrich Haendel

 

 

 

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