EL PODER MAESTRO 10

 

 

 

 

Poco después de acceder al trono de su ciudad, el rey Hieron II de Siracusa quiso ofrecer a los dioses una corona de oro en señal de gratitud.

 

Hieron II le encargó el trabajo a un joyero a quien entregó una cantidad de oro. Antes de entregarle el oro, lo pesó con precisión para asegurarse de que todo iría a la corona.

 

 El día convenido, el joyero presentó al rey una magnífica corona, cuyo peso coincidía exactamente con el del oro entregado. Todo parecía correcto.

 

Pero poco después empezó a correr por Siracusa el rumor de que el joyero había estafado al rey porque la corona no era de oro macizo. Decían que de oro sólo tenía un baño y que el núcleo era de plata.

 

El rey quiso salir de dudas sin tener que destrozar la corona, y pidió ayuda a Arquímedes.

 

Arquímedes se concentró en ello con todas sus fuerzas. Sólo así se explica que un día cuando iba a bañarse fuera capaz de relacionarse con una observación tan cotidiana como el que el nivel del agua de la bañera sube a medida que uno entra.

 

Arquímedes alcanzó de pronto la solución, perdió el mundo de vista, salió desnudo de su bañera y se paseó por toda Siracusa gritando

 

-¡Eureka! ¡Eureka! (¡Lo encontré!).

 

Cuando se calmó un poco, cogió dos pesos iguales a los de la corona, una de oro y la otra de plata. Llenó hasta rebosar de agua un recipiente, introdujo con cuidado la masa de plata y recogió el agua que rebosó.

 

Repitió el experimento con la masa de oro. Y después lo repitió con la corona del rey. Midió la cantidad de agua rebosada en cada uno de los tres casos y al compararlas vio que el agua rebosada por la masa de oro era menor que la rebosada por la masa de plata, y que la corona había rebosado una cantidad de agua intermedia a las dos anteriores.

 

Esto quería decir que la corona no era enteramente de oro, sino que estaba mezclada con plata. Calculó las proporciones y se fue a ver al rey. No sólo le demostró que había plata en la corona, sino que hasta le dijo la cantidad.

 

Grupo Paidós

 

 

 

Una solución superconsciente tiene tres características. La primera es que cuando aparece, llega completa en un cien por cien y se encarga, además, de todos los aspectos del problema. Guarda siempre proporción con tus recursos y capacidades del momento y siempre es sencilla y relativamente fácil de implementar.

 

La segunda es que parece un destello deslumbrador de lo obvio. Parece tan simple y tan evidente que a menudo sueltas ese «¡Ajá!» de lo que está ahí y aparentemente no se ve. Hace que te preguntes por qué no habrías pensado en ello antes. Por supuesto, la respuesta es que o no estabas todavía preparado o no había llegado aún el momento.

 

La tercera característica de la solución superconsciente es que siempre viene acompañada por una explosión de alegría y energía, de un sentimiento de júbilo que te hace querer pasar a la acción de inmediato.

 

Si te llega una solución superconsciente en medio de la noche, no podrás dormir de nuevo hasta que no te hayas levantado para anotarla o hacer algo acerca de ella.

 

Cuando te llega una solución superconsciente, incluso después de un largo período de esfuerzo físico y mental, te entra una sensación de excitación, júbilo y entusiasmo. Tendrás una eclosión de energía libre. Querrás poner la solución inmediatamente en práctica. Te sentirás seguro y feliz y convencido de que la cosa funcionará.

 

Cuando tienes unos objetivos claramente definidos y unos planes perfectamente detallados, respaldados por una actitud mental positiva y unas expectativas serenas de éxito, es cuando activas tu mente superconsciente para que ponga a tu alcance todo lo que puedas desear en la vida.

 

Si afirmas de forma positiva, visualizas con claridad y crees con convencimiento, te comportarás de tal manera que en toda situación dirás lo adecuado en el momento oportuno. Pondrás al descubierto todo tu potencial para la salud, el bienestar y la prosperidad. Te pones completamente en línea con el poder más grande del universo.

 

Prográmate toda una hora de aislamiento durante la cual estés todo el tiempo sentado totalmente quieto. Disciplínate de forma que lo hagas lo antes posible. Durante este período, mantén tu mente cerrada a todo lo demás. Olvida todos tus problemas por un momento. Da rienda suelta a tu pensamiento.

 

Sueña despierto. No trates de pensar en algo concreto. Deja a un lado temporalmente tu trabajo y tu vida personal. Remite todo a tu mente superconsciente y desembarázate de todas tus preocupaciones y temores.

 

En algunos instantes de esta hora, tu mente entrará en un oasis de calma y clarividencia. Te sentirás relajado y feliz. Y sin ningún esfuerzo por tu parte, recibirás la respuesta que necesites en ese momento.

 

Al finalizar la hora, ponte de pie y pon en práctica lo que hayas intuido. Haz lo que tu mente superconsciente te haya dicho que hagas. No te preocupes por si alguien lo aprobará o lo desaprobará. La respuesta será cien por cien correcta y lo más seguro es que partir entonces no vuelvas a cometer más errores.

 

Brian Tracy

 

 

 

Un ser humano es una parte del todo llamado por nosotros Universo, una parte limitada por el tiempo y el espacio. Él experimenta su propio ser, sus pensamientos y sentimientos, como si estuvieran separados del resto, lo cual es una ilusión óptica de su conciencia. Esta ilusión es una especie de prisión para nosotros,

que nos obliga a ser fieles a nuestros deseos personales y a sentir afecto sólo por aquellos que nos rodean.

 

Nuestra tarea debe consistir en escapar de esa cárcel ampliando nuestro círculo de simpatía hacia los demás para acoger con los brazos abiertos la belleza que encierran todas la criaturas vivientes y la naturaleza.

 

Albert Einstein

 

 

El universo es completo y perfecto. En él no cabe el error. Nada está ahí por azar. La totalidad de la única canción está maravillosamente sincronizada.

 

Wayne Dyer

 

 

La mente espiritual o mente superconsciente, es la que nos conduce a más elevados y nobles pensamientos, deseos y acciones, pero de hecho todos recibimos en mayor o menor medida su influencia. Muchos ignoran
todavía que en ellos influye esta mente espiritual, pero el hombre va evolucionando progresivamente y se va acercando cada vez más a esta luz que en definitiva ilumina a todos a su debido tiempo.
Todo cuanto consideramos noble, bueno, altruista, emana de la mente espiritual y se va desarrollando en nuestra conciencia. A medida que mayor es el desarrollo del hombre, se amplía su amor a Dios, al prójimo, su nobleza, humanidad y su sentimiento de justicia. Aumenta el sentimiento de fraternidad humana y va teniendo plena realidad de la existencia de un Ser Supremo. Esta mente espiritual no contraría al intelecto, sino que lo trasciende, le transmite verdades que se integran a él. El hombre es bueno y lleno de buenos sentimientos y deseos de origen desconocido que lo hace poseer cierta sensibilidad, le es doloroso ver sufrir a otros seres y procura hacer algo para remediarlo. El intelecto representa la conciencia dominante en la generalidad de las personas que oscila entre la mente instintiva y la mente espiritual, que envía sus impulsos de progreso al intelecto y se esfuerza en atraer la conciencia hacia sí, para favorecer la evolución del hombre. El hombre se sobrepone a la atracción de su naturaleza inferior, con el despertar de la conciencia espiritual, que lo capacita para comprender el verdadero estado de las cosas, le ayuda a dominar su yo inferior, y lo coloca en una actitud receptiva. Por el desenvolvimiento de su conciencia espiritual, puede colocarse en un alto estado y contacto con facultades psíquicas y fortalecer su lazo de comunicación y
recibir mayor caudal de la luz y sabiduría que provienen del Espíritu. Es decir, confía en esa voz interior que lo guía.

Yogi Ramacharaka


Lo que Platón ha pensado lo puede pensar usted; lo que ha sentido un santo usted lo puede sentir; lo que alguna vez ha postrado a algún hombre, usted puede entenderlo. Quien tiene acceso a la Mente Universal es una parte de todo lo que es o puede ser hecho, porque éste es el único y soberano hacedor. La Gran Alma Superior tiene necesidad de un órgano donde yo estoy; de lo contrario yo no estaría aquí.

 
Ralph Waldo Emerson
 
 
Cuando yo falte, sólo el Amor me puede sustituir.
 
Paramahansa Yogananda


 

 

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