PARA REVIVIR LA SENSACIÓN


 

 

Piense en algún momento pasado en el cual se sintiera realmente feliz –le dijo el Sr. Greenaway.

 

El joven tuvo que retroceder mentalmente diez años, al momento en el que celebraba su primera oferta de trabajo.

 

-Piense en esa escena todo lo claramente que pueda –siguió diciéndole el Sr. Greenaway- cierre los ojos y trate de revivirla. ¿Qué decía usted? ¿Qué hacía? ¿Cómo respiraba? Trate de captarlo todo.

 

El joven reprodujo mentalmente la escena, luego de repente sintió que el Sr. Greenaway le tocaba el hombro derecho.

 

-Ahora recuérdela de nuevo –le dijo otra vez el Sr. Greenaway.

 

El joven visualizó de nuevo aquella experiencia pasada. El Sr. Greenaway le tocó de nuevo el hombro.

 

-¿Qué está usted haciendo? –preguntó el joven.

 

-No se preocupe, tenemos que hacerlo unas cuantas veces más, luego le explicaré.

 

Así, el mismo proceso se repitió siete veces más, hasta que el joven preguntó:

 

-¿Para qué es todo esto?

 

-Simplemente hemos creado un ancla «feliz» para usted –sonrió el Sr. Greenaway.

 

Pero entonces el Sr. Greenaway le tocó el hombro derecho del mismo modo que antes lo hiciera y para gran sorpresa del joven, sin ningún motivo ni razón aparente, se sintió repentinamente feliz.

 

-He ayudado a su subconsciente para que asocie la felicidad con el hecho de ser tocado en el hombro derecho. Todo lo que tiene que hacer es recordar un momento en el que se sintiera feliz, realmente feliz y luego, en el momento culminante de la emoción, tal como usted la recuerda, hacer algo inusual como pellizcarse la oreja; no importa lo que haga, con tal que sea algo concreto e inusual, algo que no hace todos los días. Las anclas desencadenan cualquier tipo de estado emocional –le dijo el Sr. Greenaway.

 

 

Dr. Adam Jackson

 

 

Anclaje es un proceso mediante el cual, un estímulo externo, sensorial, se asocia con una conducta que se desea adquirir. Las anclas pueden ser colocadas deliberadamente o producirse de manera espontánea, originando entonces nuevos estados mentales que disparan automáticamente procesos cerebrales.

 

Un ancla puede ser una palabra, un gesto, un olor, un color, un gusto que nos lleva a un estado mental determinado porque se estableció así alguna vez en el pasado; al ejercitarlo en forma consciente se convierte en un gran recurso potenciador de estados mentales positivos y de éxito.

 

Las anclas se pueden activar y desactivar. Como anclar es asociar, prácticamente podemos aprender a juntar conductas de excelencia con ciertas señales disparadoras, las cuales pueden ser palabras, gestos, formas de vestir, etc. Podemos elegir las asociaciones. Para una situación en la que uno no se sienta feliz, se puede crear una nueva asociación, y por lo tanto, una nueva respuesta.

 

Esto se consigue en dos fases: primero se escoge el estado emocional que se desea y luego se asocia con el estímulo o ancla para poder traerlo a la mente cuando se quiera.

 

Muchas veces a los deportistas o a los músicos hacer una cantidad de gestos, éstos son anclas establecidas, que les ayudan a potenciar estados mentales de éxito y de excelente ejecución. El anclaje es una técnica poderosa, por eso se debe usar con cuidado.

 

Jazmin Sambrano

 

 

 

Utiliza el ejercicio de relajación que más te guste. Toma conciencia de tu estado de relajación y experimenta el momento con tantos sentidos como te sea posible: atiende a los sonidos, las imágenes, el tacto, el olfato y el gusto. Una vez estés inmerso en la experiencia, presiona con cuidado pero con firmeza un nudillo o cualquier otra articulación de tu cuerpo. Prueba con otra experiencia relajante y ánclala al mismo punto. 

Esta repetición reforzará la eficacia del ancla. Puedes añadir más experiencias relajantes a un ancla tocando el mismo punto de la misma manera. Una vez fijada el ancla, cada vez que sufras estrés toca el punto de la misma manera y con la misma presión para revivir la sensación de bienestar y relajación.

 

Dr. Arthur Rowshan.

 

 

1) Piense en uno de sus recursos favoritos, como seguridad en sí mismo, creatividad, fuerza, el que usted quiera.


2) Piense en una experiencia, un momento de su vida en que dispusiera intensamente de este recurso.


3) Recuerde esa experiencia como si la estuviera viviendo ahora. Vea lo que vio entonces, oiga lo que oyó entonces, siento lo que sintió entonces, hasta que sea como si estuviera pasando ahora. Al revivir esta experiencia, cierre su puño suavemente y manténgalo así durante diez segundos.


4) Libere su ancla -el puño suavemente cerrado-. Mire a su alrededor, respire profundamente.


5) Repita el paso 3. Hágalo tres o cuatro veces.


6) Respire profundamente, mire lo que le rodea, piense en algo diferente.

 

 

Quédese así unos segundos.


Ahora utilice su ancla. Cierre el puño suavemente y manténgalo así durante diez segundos.


Fíjese en lo que pasa.


Los sentimientos asociados con este recurso volverás a usted.


Ahora ha anclado este recurso. En cualquier momento que sienta que podría beneficiarse de tenerlo, todo lo que tiene que hacer es mantener su ancla.

 

Anné Linden

 

 

 

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