LA NATURALEZA OSCILANTE Y TEMPORAL DE ESTE MUNDO

 

 

Tan solo tienes que cambiar tu estilo de vida. Estás hundiéndote. Nadie más es responsable de tu infelicidad, tienes que pensar en eso, en lo que te hace infeliz. He entendido cuál es la principal causa: son los deseos interminables. Estás siempre ocupado, para realizar los deseos, haces tantos esfuerzos, haciendo eso, siendo aquello, sintiendo eso, haciendo aquello, esforzándote. A veces es un éxito, a veces no. Y aunque sea un éxito, continúas infeliz. Si no es un éxito, tampoco eres feliz. Por eso debes limitar el alcance de tus deseos. Acorta tu lista de deseos, hazla más corta y creo que puedas conseguir cierta satisfacción. Es un proceso que tenemos que atravesar.

 

Todos perciben el sentido del «yo», en realidad es el primer pensamiento que surge. No aparece como un pensamiento racional, sino como la percepción natural de la autoconciencia. El modo en el que sabes que existes, cuando sientes y te convences del «yo soy, yo existo». Pero este sentimiento de «yo existo» se identifica, de alguna forma, con un instrumento que cree que «yo soy el cuerpo». Y empieza a aceptar el condicionamiento que estimula al cuerpo a creer que es eso, así que a eso le llamamos «caer en desgracia» o «el primer equívoco», la ignorancia infiltrándose lentamente. Nadie elige el miedo. El miedo es el resultado de algo, de la idea temprana que somos solo eso. Así que vivimos con ese condicionamiento, de que soy un hombre, nací en este lugar, tengo tal edad, soy abogado, soy pintor, soy cantante, además de esa parte de quien somos, que no puede ser definida puramente por el cuerpo. Somos infinitamente más de lo que la mente puede afirmar, así que eres mucho más grande que eso.

 

Cuando encontramos el origen de nuestro verdadero placer, y sintiendo el dulce e infinito amor que Dios siente por nosotros y percibiendo nuestro potencial para amar a Dios, aquel amor naturalmente se expando a todos los seres vivos. Cuando olvidamos eso, entonces, entramos en un viaje interminable al intentar encontrar eso mismo en otro lugar. Pero la naturaleza de la vida es: eventualmente nos damos cuenta de que, si no consigo encontrar la felicidad en mi interior, nunca la encontraré en otro lugar. Es ahí donde la verdadera práctica del Yoga comienza. Cuando entendemos la naturaleza oscilante y temporal de este mundo, entonces entendemos su belleza.

 

 

Todos respiramos si es que somos seres humanos viviendo en esta tierra. Por eso tu forma de respirar, es tu forma de vivir. Respira más extensa y profundamente, más extensa y profunda será tu vida. Pero si tus inspiraciones son rápidas y pequeñas, terminarás tu vida rápidamente. Pero si llevas tu respiración a durar hasta un minuto, la vida puede ser más extensa, más rica, más libre, más consciente. La calidad de tu respiración es la calidad de tu vida. Es tan simple como eso. Pero tienes que salir tú solo de la oscuridad hacia la luz. A través de tu respiración, tienes que vivir en este mundo, pero debes saber que no eres del mundo. Y así saludar todas las mañanas esa fuerza creativa que hay dentro de ti. La mayor parte del mundo aún está buscando fuera de sí misma su propia verdad. El mundo entero está dentro de nosotros. Yo creo que podemos transformar este mundo. Creo que aún no es demasiado tarde, confío en eso.

 

La mejor forma de crear salud es conectando con nosotros mismos. El Yoga nos enseña cómo «conectarnos» siendo todo lo que somos, no solo nuestro cuerpo físico, el Yoga no es solo un ejercicio físico. Cuando practicamos Yoga somos capaces de conectar con nuestros sentimientos interiores, con nuestros pensamientos. A veces es difícil, la gran ciudad nos impone desafíos, porque suceden muchas cosas todo el tiempo. En ese equilibrio entre lo positivo y lo negativo, existe la conciencia. La conciencia está entre la inspiración y la espiración, ellos le llaman vivir el momento, pero no existe tal cosa, solo existe la conciencia. Y es en nuestra habilidad para conseguir retener nuestra conciencia cuando comprendemos nuestro «yo». Los Yoguis consiguen atrapar el tiempo y expandirlo. Y eso es el Yoga. Este es el objetivo del Yoga, alcanzar la autorrealización. Mientras estemos en nuestro cuerpo físico, en este planeta físico, siempre tendremos desafíos. Y si podemos aceptar esos desafíos y superar nuestras dificultades, entonces encontraremos la paz ahí. No es lo que enfrentamos en la vida, sino cómo enfrentamos la vida. Eso lo cambia todo.

 

Nada puede traer felicidad eterna, pero tú ya la tienes. ¿Qué estoy haciendo para impedirlo? Si tu felicidad y tu bienestar es lo que tienes que conseguir, entonces, ¿cómo conseguir lo que no tienes? Y así todo tienen poder sobre ti. Pero si la pregunta se vuelve ¿qué estoy haciendo para perjudicar mi propia salud y bienestar internos?, la misma empodera mucho porque en este caso puedo hacer algo al respecto. Y si la luz ya está ahí y está siendo oscurecida por las tinieblas y el gurú. Un verdadero gurú te ayuda a identificar a tu gurú interior, la silenciosa y diminuta voz de dentro, es la voz que te habla muy claro, pero muy bajito, que te despierta en medio de la noche, que se completa con las conversaciones del día a día. Escucha aquella voz interior. ¿A qué no le estoy prestando la atención que debería?, ¿el qué no estoy oyendo? Y entonces, finalmente lo que esas técnicas te aportan, cualquiera que sea la condición espiritual con lo que comenzaras, todas te llevan más o menos al mismo lugar. Si en un nivel estamos separados, tú eres tú y yo soy yo. Pero también somos parte de algo mayor que nos conecta, no importa su nombre porque estoy más definido internamente y puedo ver la unidad en la base de la diversidad. La paradoja es que el mundo se vuelve una aventura mucho más divertida y agradable en vez de un problema a ser resuelto. 

 

El universo es único, la «univisión» es única. Y el universo está vivo y si está vivo, respira. Y si quiero formar parte del diálogo universal, participo usando conscientemente mi respiración. El Yoga funciona, por eso se supone que llegas de una forma y, si el Yoga hace su trabajo, sales en un estado diferente. Un estado que es diseñado para traerte más alegría. Pero el objetivo de la práctica en realidad es que desarrolles una disciplina que te sostenga, que siempre puedas superarte para que no tengas que llegar de mal humor a la sala, para que esa experiencia te mejore el humor. Cuando pienso en el Yoga para la alegría, cuando pienso en la espiritualidad del Yoga, la metáfora que mejor se comunica conmigo es la música. El Yoga es música, el cuerpo es el instrumento, la mente es el músico, tu respiración es el tono, e interpretas música, aprendes música, escuchas música para tranquilizar el alma. Para calmar el alma de la persona, el alma del colectivo.

 

¿Cuán dispuestos estamos a dejar de juzgar, dejar de comparar, dejar de analizar y comenzar a vivir simplemente lo que se mueve a través de nosotros en cada momento? Porque lo que se mueve a través de nosotros es un anhelo de amor y conexión que seguimos bloqueando con todos esos pensamientos e inconstancias mentales que no significan nada. El espíritu ya se mueve a través de nosotros, no es algo que tengamos que añadir o que necesitemos entender en un aula, no es algo que algún profesor pueda darnos, él ya se mueve a través de nosotros. Eso es lo que vislumbramos y sentimos durante la práctica del Yoga y esperemos que también cuando no estemos practicando.

 

El objetivo de todas las religiones es proporcionar al individuo la experiencia de su origen. En general, todas están de acuerdo con que nuestro origen es el espíritu. Por lo tanto, el trabajo de la religión es el de aportar a las personas la experiencia de su espíritu que está siempre ahí, pero puede estar adormecido. Y es eso lo que el Yoga hace y su estudio proporciona a las personas una experiencia directa con su propia luz interior, y enciende esa llama por ellos. Y entonces se crea una línea recta entre donde sea que esa persona esté y la conciencia infinita. La conciencia infinita ya se encuentra dentro de nosotros de cualquier modo, pero generalmente somos conducidos a hacer un viaje para hacer esa conexión interior. Pero en ese sentido el Yoga no se alinea con la práctica religiosa del mismo modo. Es mucho más informal. Esa es una de las razones por las cuales atrae a tanta gente actualmente. Porque muchas personas hoy en día ya vieron la religión, vieron a aquellos que se «casan» con la religión, comportarse de una forma que ellos mismos no consideran religiosa, no consideran espiritual, y todos intentamos darle un sentido a estos nuevos tiempos. Es interesante percibir la diferencia de enfoque entre la filosofía occidental y la oriental. La filosofía occidental es esencialmente una búsqueda académica: discusión, trabajo escrito, exposición, más discusión. En oriente, la filosofía se enseña a través de prácticas que abren y elevan la conciencia para que la persona experimente los conceptos de esa filosofía. En ese sentido, el Yoga es filosofía. Pero a través de la discusión no aprendes de hecho a trabajar tu energía, tu espíritu.

 

La mente del cuerpo es un sueño, y todo lo que experimentas a través de la mente del cuerpo es también un sueño. Lo que no es un sueño es el «yo» y las experiencias místicas que suceden. Tu «yo» interior no tiene forma, porque si tuviese forma, lo podríamos ver. Al no tener forma, no se encuentra en el espacio-tiempo. Y al no estar en el espacio-tiempo es también eterno. Ese «yo» no está en el cuerpo, el cuerpo es una experiencia del «yo», la mente es una experiencia del «yo», la mente del cuerpo no tiene ninguna realidad sustancial. Ya no tienes la misma mente que tenías hace dos meses, o hace cinco minutos, o hace cinco segundos. De hecho, no hay cuerpo, no hay mente y no hay universo, son solos conceptos que el «yo» crea, que el «yo» humano crea para interpretar los flujos intermitentes de sensaciones, imágenes, sentimientos y pensamientos. Esas son las únicas experiencias subjetivas que tenemos.

 

 

La ilusión está dando permanencia a algo que oscila de dentro a fuera de la existencia. Y la mente del cuerpo parece que esté tomando una foto de eso. Si fuera al océano y le tomara una foto, con esa ola, aquella gaviota, ese arco iris, y dijera: «Este es el océano», tú me dirías: «No, eso es una foto del océano, vayamos a ver el océano», aquello que fotografiamos ya no existe. Así que todo lo que no sea este preciso instante, no existe. El momento en el que termino de pronunciar esta frase, ya es un sueño. Esta mañana es un sueño, hace cinco segundos es un sueño, hace un segundo es un sueño, ya se fue. Creo que, al final, el sentido de la vida es descubrir quién eres, porque nadie sabe quién es. Y la gente confunde sus «yos» con una foto de ellos mismos. Y el objetivo definitivo de la vida es descubrir quién eres y, consecuentemente, ir más allá de la razón del sufrimiento humano; sin saber quién eres, el apego, el miedo a la impermanencia, la identificación con el falso «yo» y el miedo a la muerte, son toda la misma cosa: no saber quién eres. Por eso el sentido y el objetivo de la vida es descubrir quién eres. Cuanto más me involucro en este viaje, más percibo que mi Yoga ha evolucionado hacia un método de desapego y aceptación de los cambios, pasajes, de la muerte, del huir del miedo, del miedo que nos limita.

 

 

Vivimos en un mundo de dualidades, existe lo bueno y lo malo. Me refiero a que lo bueno no puede existir sin lo malo. Pero aun así debemos elegir la honestidad. La honestidad es la cosa más importante. Tiene que haber un gran cambio. Tiene que volver a ser humano ¿Qué estamos haciendo como humanos? Engañándonos los unos a los otros. Es tan siniestro. ¿Qué estamos haciendo los unos con los otros? Si intento cambiarlo, consigo cambiarlo, y eso puede ser mejor o peor. Pero en realidad descubrimos que la única cosa que puedo cambiar es a mí misma. Así que las palabras no son necesarias. Las palabras solo alcanzan los cinco sentidos, hasta ese límite puedes hablar y pensar sobre las cosas. Debes ir más allá de los cinco sentidos. Es ahí donde la realidad se posiciona, es donde está la verdad. No consigues hablar sobre ella, pero puedes sentirla, puedes verla. Así que a menudo tan solo me siento e intento observar cada vez más profundamente, y los pensamientos vienen. Cada vez que esos pensamientos vengan, ¡páralos! Existen tantos tipos diferentes de meditación, pero creo eso ha sido muy útil, impedir esos, no todos los pensamientos, pero aquellos internos, esa conversación de dualidad que uno tiene consigo mismo. Aquel pensamiento, estás tan acostumbrado a conversar contigo mismo, y decides «sí», «no», «no me gusta esto» y «¿debería hacer eso?», «¿hacerlo de esa forma?». Es como si fueran dos personas ese pensamiento. Pero el pensamiento de contemplación, de autoexpansión, eso genera mucho más espacio para eso, si consigues impedir ese tipo de planificación mental. Y tenemos que hacer planes, pero esa fantasía e idealización extra, ese es el pensamiento que debemos impedir. No aquel que te lleva más lejos. Y eso eleva la conciencia, la conciencia que el ser humano común no tiene porque no intenta encontrarla. Está ahí, pero debes ir más allá de los cinco sentidos y más allá del mundo material para ver la verdad. En el momento en el que está ahí percibes que: «Vaya, somos todos seres humanos». Pero hasta pasar de ese punto en el que tú eres importante, aquel de allí es malo, aquel otro es genial, ese es bobo, aquel es rico y ese es pobre. Finalmente, cuando vas más allá de los cinco sentidos, ese tipo de pensamiento, el pensamiento intelectual, entonces ves que es una cosa solo, el todo. Nada más. El sistema ocular ha sido una guía. No de lenguaje, ni de palabras, ni de intelecto. Ojos. Así que tan solo usa tus ojos, incluso para llegar allí, usa tus ojos para llegar hasta allí.

 

El verdadero significado del Yoga es unión. Esta unión no es externa a nosotros, está dentro de nosotros también. Necesitamos conseguir esa unión a través del Yoga, no solo aprender a doblarnos. El Yoga no existe solo en la estera, el Yoga está fuera de la estera, cada minuto, cada momento, cada karma, cada pensamiento, cada acción, cada suspiro es Yoga. Yoga es lo que tú eres. La vida está donde quiera que estés, en todo momento. No es aquel «mañana seré feliz, tal vez en el futuro, dentro diez años estaré bien, estaré genial, seré feliz». El momento es ahora. Si no te sientes feliz ahora, un nunca serás feliz. Ahora es la hora. Tú eres el mantra.

 

 

¿Por qué las personas temen a la muerte? Es una pregunta profunda. Las personas temen a la muerte: «No quiero dejar mi cuerpo». Ese miedo a la muerte no se puede explicar con palabras. Solo lo entiende quien encara la muerte. Uno nunca acepta el hecho de que un día todos moriremos. Esa es nuestra ilusión sobre la muerte. Esa es la mayor ilusión que el ser humano alberga, la de que un día su vida no llegue al final. Intenta todo lo posible. Pero nunca percibe que un día su final también llegará. Ese es el mayor equívoco de esta vida, de nuestra vida, el creer que nunca moriremos.

 

En cierta etapa, toda esa experiencia de la muerte comienza a infiltrarse lentamente, lo que no es agradable. Eso levanta cuestiones más profundas, porque comenzamos a sentir nuestra mortalidad o la sensación de que tal vez un día ya no estemos aquí. Pero a medida que avanzas más internamente, pues por un tiempo nuestras experiencias parecen entrar por este lado de los ojos, por el de fuera. Pero progresivamente, a medida que percibimos más nuestro ser interior, descubrimos más se va volviendo un campo de paz, y satisfacción, y una perspectiva de vida más amplia. El hecho de elegir tu vida se vuelve menos importante. El sentido de vivir se vuelve menos importante conforme descubres que tú eres la propia vida. Y culmina con el fin del sentimiento de separación, entre yo y el todo, yo y Dios, yo y la verdad. Como si el «yo» se fundiera con una conciencia mucho mayor. Entonces, puedes observar desde ese lugar porque ya no estás allí, es lo que tú eres fundamentalmente. Y ese es el único espacio que existe en ti que no pertenece al tiempo. Todo lo que percibes pertenece al tiempo. Pues ese es el único lugar en ti en el que no vuelves incierto, es tu naturaleza interna.

 

El miedo es el miedo a la muerte. Es nuestro mayor miedo en la vida. incluso puede ponerle otras cosas delante, pero en realidad es el miedo a la muerte. Así que cuando dominamos el miedo a la muerte, somos libres. Es esa comprensión del miedo lo que nos hace no tener más miedo. Seguimos hacia delante y cuando llegue nuestra hora, estaremos preparados. Porque a esas alturas ya no puedes retroceder, sigues adelante, y vas dejando atrás todo el miedo y confiando en lo que hiciste durante la vida. Es nuestra oportunidad de ser libres. Pienso que por eso estamos aquí, para aprender eso. Es un poco irónico, nacemos para aprender a morir. Al final, todos dejaremos este planeta o este cuerpo tal como lo conocemos. Pero es en los últimos suspiros de nuestra vida en los que, si somos conscientes, podemos llevar esa conciencia con nosotros y avanzar hacia el próximo viaje.

 

Pienso que tiene que ver con dedicarle un breve espacio de tiempo diario a aquellas partes de nosotros mismos que no podemos ver. Pasamos mucho tiempo cuidando de nuestros cuerpos, alimentando esos cuerpos, con el mundo alrededor, con todo lo que podemos ver y dimensionar. Así que necesitamos tiempo para cuidar de las otras cosas, para estar con lo que no podemos ver, como nuestra respiración, o la sensación de tranquilidad de la mente. O tal vez el sentimiento de meditar en compasión, o en la contemplación a Dios, contemplación de la conciencia, contemplación del amor, todo lo que no podemos ver ni dimensionar. Por eso en la práctica del Yoga y en la meditación, hay mucho del mundo en que vivimos, vivimos en un mundo de cosas que no se pueden medir. Estar en este espacio sin medir las cosas e intentar comprender esas cosas por un tiempito, porque no existe la «comprensión del todo». Todos podemos comprender hasta cierto punto. Entonces, aquello que entendemos puede cambiar o habrá otras cosas que queramos entender. Y es ahí cuando la idea de rendirnos aparece. Saber hasta dónde podemos llegar con nuestro propio impulso y en qué momento debemos desistir, y tener fe y confianza en que alguna otra cosa va a ayudarnos. Hay mucha gente meditando, muchas personas practican algo como Yoga. Muchos van a la iglesia, así que debe haber algo que nos motive a todos los seres humanos, algo que nos empuja a la contemplación, o a la oración, o a la adoración, o a quedarnos en silencio de una forma o de otra. No quiero hacer parte del mundo de la misma forma que lo veo, causando tanto sufrimiento a las personas. Quiero hacer parte del mundo de un modo que genere más felicidad, más gentileza, más comprensión, cuidados. Así que necesitamos ese tiempo en silencio para experimentar esas cosas. Tan solo sirve para estabilizar un poco nuestra vida. Aclarar un poco nuestra percepción, capacitarnos para apreciar mejor que todos a nuestro alrededor atraviesan las mismas dificultades.

Michael O´Neill «Yoga, la arquitectura de la paz»

 

 

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