LO ÚNICO DIFERENTE ERA YO

 

 

 

 

 

 

 

Cuando comencé a trabajar como vendedor, el primer producto que vendí eran seguros de salud. El programa era especial porque combinaba el poder adquisitivo de los trabajadores autónomos para que obtuvieran mayor cobertura y mejores tarifas.

 

 Habiendo sido antes un trabajador autónomo, yo comprendía muy bien el valor de este concepto y del producto. El precio era competitivo y la cobertura amplia. En seis semanas, obtuve la licencia, y durante ese lapso mi expectativa creció y creció. Estaba ansioso de ponerme frente a los clientes y decirles lo estupendo que era el producto.

 

Mi gerente de ventas nos enseñó que para tener éxito en este negocio era necesario obtener quince citas por semana. Sin embargo, aunque yo tenía quince citas por semana durante el primer mes, sólo concretaba una venta por semana mientras que otros vendedores concretaban cuatro o cinco.

 

Me desanimé y pensé en renunciar. ¿Por qué los clientes no veían el fantástico producto que estaba vendiendo? Comencé a pensar que tal vez la culpa era mía.

 

Le pedí al vendedor más importante de la oficina que me permitiera acompañarlo en una presentación. Aceptó, y a los cinco minutos de iniciada su presentación me di cuenta de todo. Era evidente que esta persona estaba allí para ayudar a los clientes, no a sí mismo. Eso era lo que me faltaba a mí.

 

El caso es que me hice vendedor por la posibilidad que me ofrecía esa profesión de ganar mucho dinero. Obviamente, eso lo percibían mis clientes. Yo estaba allí para ganar mucho dinero y, en consecuencia, ganaba muy poco.

 

Cuando dejé de lado la comisión y comencé a preocuparme por el cliente, no sólo hice muchas ventas, ¡sino que me convertí en el agente más importante del país! Sin embargo, en última instancia, ¿qué cambió? El producto, el precio, la competencia y todo lo demás era igual. Lo único diferente era yo, y eso hacía toda la diferencia del mundo.

 

Vincent Roazzi

 

 

 

Todos necesitamos elegir continuamente nuestro mejor pensamiento y nuestras mejores acciones. Necesitamos elegir continuamente cómo vivimos cada momento del día. Nos tenemos que preguntar constantemente si lo que estamos haciendo en este momento es el mejor modo de usar nuestro tiempo y nuestros talentos.

 

Cada instante de nuestra vida es en cierto sentido un momento de la verdad. Según lo que escojas en cada momento o bien creces como ser humano o disminuyes. Lo que eres ahora, es la suma total de las elecciones que has hecho desde el día que naciste hasta este día. Tu destino se determina según tus elecciones.

 

Las opciones que han determinado los pensamientos que has pensado habitualmente, la gente con que te has rodeado, los libros que has leído y las acciones que has emprendido te han configurado y definido en la vida. Has creado la vida que tienes ante tus ojos. Ninguna otra persona lo ha hecho.

 

Si no aceptas ninguna responsabilidad por tu vida y culpas a los demás, estás entregando el poder a esa gente. Al culpar a las cosas que te sucedieron en el pasado o a las cosas que empequeñecen tu vida, das poder a esos sucesos. Porque cuando culpas del estado de tu vida a otras personas, en realidad estás diciendo que ellas han modelado tu destino y son la causa de tu situación presente.

 

Necesitas ser auténtico y la autenticidad empieza por aceptar la responsabilidad. Las circunstancias no definen a una persona pero sí la revelan. Es tiempo de que empieces a actuar como un ser humano impecable y te conviertas en uno. El desempeño supremo en la carrera y en la vida consiste en la promoción de la responsabilidad personal.

 

Consiste en mantener los compromisos que has hecho contigo mismo. Para vivir una vida honorable, es esencial que honres tus promesas. La grandeza de una persona depende sobre todo de decir lo que haremos como personas y después hacer lo que dijimos que haríamos.

 

Piensa en estar presente para la gente de tu vida. Es algo sumamente importante. Preocúpate genuinamente por la gente. Haz por ellos lo inesperado y entrégales algo de ti mismo. Todos nosotros necesitamos dejar de preocuparnos tanto por el éxito, la prosperidad y el respeto; necesitamos preocuparnos mucho más por ser buenos.

 

Tu vida alcanzará la máxima elevación sólo cuando te quites el traje, la armadura, que casi todos usamos todo el día y muestres alguna vulnerabilidad, apertura y afecto. Los mejores lideres dejan ver sus debilidades, son verdaderos y la gente los ama por eso.

 

Serás mucho más feliz si aprendes a estar auténticamente con las personas de tu vida y construyes relaciones extraordinarias con ellas. Si les muestras que los valoras, te van a valorar a ti. Muéstrales amor y buena disposición y te retribuirán con lo mismo. Pregúntales por sus esperanzas, sueños y deseos y harán lo mismo contigo. Las grandes vidas se construyen sobre grandes relaciones.

 

Los otros pueden sentir si te importan, pueden saber si consideras sus intereses con el corazón. Por más hábil que seas no puedes fingir afecto. Puedes hablar lo que quieras, pero a menos que estés genuinamente dedicado a ayudarlos  y a mejorarles su vida, no harán tratos contigo, pues sentirán que no eres genuino. La gente necesita confiar en que la quieres ayudar.

 

La clave es la confianza. Sin ella, tus relaciones son sólo la cáscara de lo que podrían ser. Y mantienes una cuenta corriente de confianza con cada persona de tu vida. Cada vez que interactúas con alguien estás haciendo depósitos en esa cuenta o efectuando retiros.

 

Cada vez que cumples con un compromiso que has contraído, cada vez que encuentras un momento para decir «gracias», cada vez que demuestras verdadero interés en alguien y cada vez que ayudas de verdad a alguien estás haciendo un depósito.

 

Y cada vez que antepones tus intereses por encima de todo estás haciendo un retiro. Los depósitos diarios profundizan la relación y los retiros diarios la disminuyen. Y lo interesante es que cuando has invertido mucho en esta cuenta de confianza, puedes efectuar algunos retiros sin muchos problemas. 

 

Cuando conozcas a alguien, concédete un segundo y recuerda honrar la bondad que hay en esa persona. Concéntrate en valorar la magnífica criatura que es. Esto afectará profundamente la manera como te responde.

 

Robin Sharma

 

 

Imagina que tu propósito en la vida es sólo tu felicidad: la vida sería entonces cruel y sin sentido. Tienes que aceptar lo que te dicen la sabiduría de la humanidad, tu intelecto y tu corazón: el propósito de tu vida es servir a la fuerza que te puso en el mundo. Entonces la vida se convierte en alegría.

 

Leon Tolstoi

 

 

No sé cual es tu destino, pero una cosa sé: los únicos que verdaderamente serán felices son quienes han tratado de servir y han descubierto cómo hacerlo.

 

Albert Schweitzer

 

 

¿Cuántas personas están atrapadas en sus hábitos cotidianos, cuántas están algo perplejas, algo asustadas y algo indiferentes? Para tener una vida mejor tenemos que estar eligiendo siempre cómo vivir.

 

Albert Einstein

 

 

Hay algunas personas más talentosas que otras. Algunas han tenido una educación privilegiada. Pero todos tenemos la posibilidad de ser grandes. La grandeza proviene de reconocer que tu potencial sólo está limitado por cómo eliges, cómo usas tu libertad, cuán resuelto eres y cuán persistente; en una palabra, por tu actitud. Y todos tenemos la libertad de escoger nuestra actitud.

 

Peter Koestler

 

 

Tenemos cuarenta millones de razones para el fracaso, pero ninguna excusa.

 

Rudyard Kipling

 

 

El sabio siempre hace de inmediato lo que el tonto posterga indefinidamente.

 

Baltasar Gracián

 

 

Cuanto más se conjugan voces diversas y contrarias, más maravilloso resuena el concierto.

 

Angelus Silesius

 

 

Mal medio es de atraer a un hombre a la razón al tratarle como si no la tuviera.

 

Concepción Arenal

 

 

Júntate a los buenos y serás uno de ellos.

 

Miguel de Cervantes

 

 

Debes elegir ser feliz antes que hacer lo conveniente. La felicidad es una elección. Una vez que se ha hecho la elección, debes practicar la felicidad lo mejor que sepas, aunque tengas que fingir hasta que lo consigas.

 

Marcia Grad

 

 

Puedes tener lo que quieras en la vida, si sólo ayudas a otras personas a conseguir lo que ellas quieren.

 

Zig Ziglar

 

 

No existe el hombre que se hace a sí mismo. Alcanzarás tus metas sólo con la ayuda de otros.

 

George Shinn

 

 

No puedo creer que el propósito de la vida sea «ser feliz». Pienso que el propósito de la vida es ser útil, ser responsable, ser compasivo. Y, por encima de todo, que nuestra existencia importe: que cuente para algo, que signifique algo, que el mundo se haya transformado con nuestro paso por él.

 

Leo Rosten

 

 

Soy una parte de todo lo que he conocido.

 

Alfred Tennyson

 

 

 

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