AHORA YA PUEDO VER

 

 

 

Luces de la ciudad

 

 

Charlie, el pequeño vagabundo, se queda fascinado al ver a una hermosa joven ciega que vende flores en un puesto de la acera. Le entrega su último centavo por una flor. Esa noche salva a un millonario que se ha tirado al río para suicidarse. Ambos caen al agua un par de veces, pero siempre son empujados a la orilla. El hombre rico está borracho y hace que Charlie termine como él cuando le lleva a un cabaret.

 

A la mañana siguiente, Charlie acompaña al millonario a casa. Cuando llega, Charlie ve a la florista. Consigue dinero de su nuevo amigo y lo utiliza para comprar todas las flores que la joven ciega lleva en su cesto. El millonario presta su coche a Charlie, y lleva a la joven a una casa, situada en un humilde barrio. Deja a la joven, le hace creer que es millonario, y regresa a casa de su adinerado amigo. El millonario, ahora sobrio, no recuerda a Charlie.

 

El millonario no permanecerá sobrio por mucho tiempo. Otra vez borracho, se encuentra con Charlie y le trata como a un antiguo amigo. Se lo lleva a su casa, pero por la mañana, otra vez sobrio, olvida que Charlie es su invitado y le pide al mayordomo que lo expulse de la casa.

 

Cuando Charlie descubre que la joven ciega está enferma, consigue un trabajo como barrendero, y lo que gana lo destina a pagar los honorarios de los médicos. Cuando pierde su empleo, él y un boxeador forman un equipo para conseguir una pelea amañada y repartirse el dinero del combate. Charlie sube al ring y se encuentra con un boxeador diferente del que tenían previsto, e intenta toda clase de trucos para evitar los golpes de su adversario. No lo consigue, y al final termina en la lona.

 

Charlie se entera de que una operación podría devolver la vista a la joven ciega. Está desesperado por conseguir el dinero necesario para la operación, y se topa con el millonario, otra vez borracho. El viejo amigo se entera de que necesita dinero para la joven y se lo lleva a la casa para darle la cantidad necesaria. Mientras se la está entregando, unos ladrones derriban al millonario. Llega la policía en el momento en que el millonario se levanta.

 

Al no reconocer a Charlie, el pequeño vagabundo, éste huye con el dinero. Se lo da a la joven ciega y se marcha. Es arrestado por la policía y enviado a prisión.

 

Cuando sale de la cárcel, Charlie sólo piensa en la joven. Pasa por delante de una floristería y ve en su interior a la muchacha. Ha recuperado totalmente la vista después de la operación, pagada con el dinero que Charlie le entregó.

 

La muchacha ve la pequeña y ridícula figura que le está mirando. Sale y le da un poco de dinero. Reconoce su mano como la misma que, una vez, puso dinero en la suya. Se entera de todos los sacrificios del pequeño vagabundo para poder ayudarla.

 

-¿Eres tú? –le pregunta.

 

Charlie duda, y pregunta:

 

-¿Me puedes ver ahora?

 

Ella presiona su mano y contesta:

 

-Sí, ahora ya puedo ver.

 

Mark Ricci, sinopsis de «Luces de la ciudad» (1931)

 

 

 

Candilejas

 

 

-¿Le duele la cabeza?

-¿Dónde estoy?

-En mi habitación, dos pisos más arriba.

-¿Qué ha pasado?

-Al llegar a la casa, olí a gas en su habitación, abrí, avisé al médico y entre los dos la trajimos aquí.

-¿Por qué no me dejó morir?

-¿Qué prisa tiene? ¿Usted sufre?

-No.

-Es lo único que importa. Lo demás es fantasía. La conciencia humana tardó millones de años en crearse. ¿Y usted quiere borrarla? Borrar el milagro de toda existencia cuando importa más que cualquier otra cosa en el universo. ¿Qué hacen las estrellas? Nada aparte de quedarse fijas en su eje. ¿Y el sol? Lanza llamas a millones de kilómetros de aquí. ¿Y qué? Gasta todos sus recursos naturales ¿Acaso el sol piensa? ¿Acaso tiene conciencia? No. Pero usted sí.

 

 

-Dígame, ¿fue sólo la mala salud lo que la impulsó a querer suicidarse?

-Sí, y también...

-¿Qué?

-La futilidad de la vida. La veo hasta en las flores, la oigo hasta en la música. La vida no tiene sentido.

-¿Por qué tendría sentido? La vida es deseo, no es significado. El deseo es el motivo de toda vida. El significado de algo no es más que otra forma de llamarlo.

 

 

-¿Qué pasa?

-Mis piernas. Intenté levantarme esta mañana y me caí. No me sostengo.

-Es demasiado temprano.

-No es eso. Es que las tengo insensibles. Están paralizadas. ¡Lo sé, lo sé!

-Vamos, tranquilícese. Luego llamamos al médico.

-No puedo quedarme aquí molestándole.

-Yo no me quejo.

-Pues debería, soy un estorbo. Pero no es culpa mía. Me salvó la vida.

-Todos cometemos errores.

-Lo siento...

-Eso espero. Una chica joven, que intenta quitarse la vida... cuando tenga mi edad se aferrará a ella.

-¿Por qué?

-A estas alturas, la vida se vuelve una costumbre.

-Una costumbre sin esperanzas.

-Pues viva sin esperanzas, viva el momento. Aun así hay buenos momentos.

-¿Y si pierde la salud?

-Querida, hace seis meses, me daban por muerto, pero luché. Haga lo mismo.

-Estoy harta de luchar.

-Porque lucha contra sí misma. ¡Así no tiene salida! Es hermoso luchar por la felicidad.

-La felicidad...

-Existe.

-¿Dónde?

-De niño solía quejarme a mi padre porque no tenía juguetes y él me decía: «Éste...-señalando su cabeza- es el mejor juguete que se ha creado. Aquí está el secreto de la felicidad.

-Al oírle, nadie pensaría que fue un cómico.

-Sí, ya lo sé. Por eso no encuentro trabajo.

-¿Por qué?

-La gente no tiene imaginación o cree que al ser viejo, ya no sirvo.

-¡No es cierto! Basta con oírle... Qué oficio tan triste hacer reír.

-La multitud es un monstruo sin cabeza, que no sabe qué camino tomar, que se deja llevar a cualquier parte.

 

 

-¿Qué le pasa ahora?

-No volveré a bailar. ¡Soy una inválida!

-Eso es lo que se cree

-No diga eso.

-Si no fuera así, lucharía.

-¿Para qué?

-¿Lo ve? ¿Lo admite? ¿Para qué luchar? ¡Para todo! ¡Para vivir! ¿No es bastante? Para vivir, sufrir y disfrutar. ¡Para qué luchar! La vida es bella, maravillosa. Hasta para una medusa. ¡Para qué luchar! Usted tiene su arte. ¡el ballet!

-No puedo bailar sin piernas.

-Conozco a un hombre sin brazos, que toca un scherzo al violín, ¡con los dedos de los pies! Pero usted no quiere luchar. Ha renunciado, sumida en la enfermedad y la muerte. Pero, existe algo tan inevitable como la muerte, y es la vida. ¡La vida, la vida! La fuerza del universo hace girar la Tierra, crecer los árboles ¡Esa fuerza la lleva usted dentro! ¡Si tuviera al menos el valor y la voluntad para usarla!

 

 

-Parece cansado.

-¿De veras?

-Sé que está preocupado. Pero el contrato ya está firmado, no es más que un retraso.

-No hay retraso.

-¿Qué quiere decir?

-El estreno fue esta noche.

-¿En el Middlesex? ¿Por qué no me avisó?

-No quería que se angustiara.

-Olvídese de todo eso con una buena noche de descanso.

-El público se fue antes del final. No me había ocurrido desde mi debut. Así se cierra el círculo.

-Con su seudónimo no pudieron conocerle.

-No, es que no tuve gracia. No había bebido. Debí haberme emborrachado antes de salir.

-Yo creo que no le reconocieron.

-Quizá haya sido mejor así.

-Y no se puede esperar mucho de un estreno. Hace tiempo que no había actuado. Ya verá esta noche cuando vuelva, será diferente.

-No volveré.

-¿Por qué?

-Es que... han roto el contrato.

-¡No pueden hacer eso!

-Pueden y lo han hecho.

-¡Le contrataron por una semana. ¡Debe insistir!

-No servirá para nada. Estoy acabado. ¡Soy un fracasado!

-¡Tonterías! ¿Va usted, Calvero, a derrumbarse tras una sola actuación? ¡Claro que no! ¡Es usted un gran artista! Debe mostrarles de qué es capaz, ¡debe luchar! ¿Recuerda lo que me dijo, asomado a esa ventana? ¿Recuerda lo que me dijo? Sobre la fuerza que hace girar la Tierra, crecer los árboles. ¡Esa fuerza la lleva usted dentro! Es hora de usar esa fuerza, ¡y de luchar! ¡Calvero, mire, ¡Puedo andar! ¡Puedo andar! ¡Puedo andar! ¡Calvero, puedo andar!

 

 

 

El chico

 

 

 

Siempre te criticarán, hablarán mal de ti y será difícil que encuentres a alguien a quien conformen todas tus actitudes. Entonces, ¡vive como te parezca!, haz lo que te dicte el corazón. Una vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, ama y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje, y la obra termine sin aplausos.

 

El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto.

 

El verdadero significado de las cosas se encuentra al tratar de decir las mismas cosas con otras palabras.

 

Todos somos aficionados. La vida es tan corta que no da para más.

 

 

 

Tiempos modernos

 

 

 

El día en el que el hombre se dé cuenta de sus profundas equivocaciones, se habrá acabado el progreso de la ciencia.

 

No esperes a que te toque el turno de hablar: escucha de veras y serás diferente.

 

Sin haber conocido la miseria es imposible valorar el lujo.

 

Hay que tener fe en uno mismo. Ahí reside el secreto. Aun cuando estaba en el orfanato y recorría las calles buscando qué comer para vivir, incluso entonces, me consideraba el actor más grande del mundo. Sin la absoluta confianza en sí mismo, uno está destinado al fracaso.

 

 

 

Charles Chaplin

 

 

 

Nunca te olvides de sonreír porque el día que no sonrías será un día perdido.

 

Mirada de cerca, la vida es una tragedia, pero vista de lejos, parece una comedia.

 

Aprende como si fueras a vivir toda la vida y vive como si fueras a morir mañana.

 

Ríe y el mundo reirá contigo; llora y el mundo, dándote la espalda, te dejará llorar.

 

La vida puede ser bella si no se le tiene miedo. Todo lo que se necesita es valor e imaginación.

 

 

 

El gran dictador

 

 

 

Lo siento pero no quiero ser emperador. Eso no es lo mío. No quiero reinar ni conquistar. Quisiera ayudar a todos: judíos, cristianos, negros, blancos. Todos queremos ayudarnos, esa es la naturaleza humana, vivir de la dicha del prójimo, no de su dolor. No queremos odiar ni despreciar. Hay sitio para todos, la tierra es rica y hay alimento para todos. La vida puede ser libre y bella pero estamos extraviados. La avaricia ha envenenado las almas, ha formado barreras de odio, nos ha conducido a la desgracia y la matanza.

 

Controlamos la velocidad pero nos encerramos. La mecanización nos hunde en la indigencia. A causa de la ciencia somos cínicos y brutales. Pensamos demasiado y sentimos muy poco. No necesitamos máquinas sino humanidad. Menos destreza pero más bondad. Sin estas cualidades, la violencia reinará y será nuestra ruina. El avión y la radio nos han acercado. Esos inventos son un llamado a la bondad, un llamado a la fraternidad universidad.

 

Millones de personas están oyendo mi voz, mujeres y niños que desesperan, víctimas de un sistema que incita a torturar y a arrestar a los inocentes. A los que me oyen, les pido que no desesperen. Nuestras desgracias son producto de la codicia y la amargura de aquellos que temen al progreso. El odio se acaba, los dictadores mueren y el poder será devuelto al pueblo. Mientras el hombre sea mortal, la libertad no perecerá.

 

¡Soldados! No se sometan a esas bestias que los desprecian, los esclavizan y manipulan sus actos, sus mentes y sentimientos. Los convierten en ganado, en carne de cañon. No se entreguen a esos seres perversos, de mentes y corazones mecánicos. Ustedes no son máquinas, ni ganado, sino hombres. Sus corazones rebosan de amor. Ustedes no odian. Sólo odia el rechazado y el perverso. No luchen por la esclavitud sino por la libertad.

 

San Lucas dice: «El reino de Dios está en el hombre». No en uno, ni en un grupo, sino en todos, en ustedes. El pueblo tiene poder para crear máquinas y también felicidad. Tiene poder para que la vida sea libre, hermosa y para convertirla en una bella aventura. En nombre de la democracia, usemos ese poder, unámonos. Luchemos por un mundo nuevo, decente. Habría trabajo para todos, futuro para el joven y seguridad para el anciano.

 

Al prometer esto, las bestias tomaron el poder. Pero mintieron, no cumplieron sus promesas. Los dictadores se liberan pero esclavizan al pueblo. Luchemos para cumplir esas promesas. Luchemos para liberar al mundo, abolir las barreras nacionales, para acabar con la avaricia, el odio y la intolerancia. Luchemos por un mundo de razón, donde la ciencia y el progreso nos conduzcan a la felicidad. ¡Soldados! En nombre de la democracia, ¡unámonos!

 

Hannah... ¿me oyes? Dondequiera que estés, levanta los ojos. Las nubes se están disipando, el sol se abre paso. Dejamos las tinieblas para entrar en la luz. Entramos en un mundo nuevo, un mundo mejor, donde los hombres se elevarán sobre su odio, su avaricia y su brutalidad. Levanta los ojos, Ana. El alma del hombre tiene alas y por fin empieza a volar. Vuela hacia el arco iris, hacia la esperanza, hacia el futuro, hacia el glorioso futuro que te pertenece a ti, a mí y a todos nosotros. ¡Levanta los ojos, Hannah!

 

Charles Chaplin (1889-1977)

 

 

Charlot

 

 

 

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