ABRIRNOS A LA HUMILDAD Y LA COMPASIÓN

 

La oración es una parte fundamental de todas las religiones y tradiciones espirituales. La palabra «orar» proviene de la palabra latina que significa «pedir». También es una manera de abrirnos a la humildad y la compasión.

Existen muchas formas de oración. Existen oraciones de agradecimiento y de veneración. También hay oraciones de confesión. Y existen oraciones de petición mediante las que pedimos ayuda para nuestras necesidades.

Entre ellas pueden estar las oraciones que piden salud, beneficios materiales o cualidades personales como valor, compasión o gracia. Podemos pedir la guía divina para que nos ayude a tomar importantes decisiones en la vida. Podemos también interceder en nombre de otros.

Es importante la manera en que se reza. Nuestras oraciones deben ofrecerse con total atención, en espíritu carente de toda expectativa, pero lleno de confianza, fe y devoción. No es suficiente con repetir las palabras de una oración. Confiar también es importante, cuanto más fuerte es la confianza, más poderosa la oración.

Los efectos de la oración han recibido una creciente atención por parte de científicos y profesionales de la asistencia sanitaria. 

Esos estudios sugieren que la oración opera a través de la distancia y el espacio y que el terreno espiritual es único. Al contrario que en el mundo material, donde opera el principio de causa y efecto, algo más sutil parece estar en marcha en la dimensión espiritual. 

Parece estar claro que el espíritu con el que se realiza una oración influye en sus efectos. Las oraciones ofrecidas con compasión, empatía y amor son las más poderosas.

John R. Harvey

 

Para muchas personas, rezar constituye una forma eficaz de hacer frente al estrés y el sufrimiento. Su creencia en el amor y la justicia de Dios los ayuda a ser pacientes. Las oraciones los ayudan a perseverar a través de las calamidades y a sobrellevar las dificultades. Cuando rezan, admiten su impotencia, así como el poder de Dios. Esta humildad les confiere fuerza y coraje.

Quienes no tengan una fe religiosa concreta pero sí un sentido de su propia espiritualidad pueden usar la contemplación en lugar de la oración; una paz similar a la meditación. Además, tanto la oración como la contemplación son buenas para ti.

 Numerosos estudios han señalado la influencia positiva de la oración sobre el organismo. Las personas que rezan presentan, por ejemplo, índices de hipertensión y de apoplejía inferiores, al tiempo que la oración transforma la preocupación en serenidad.

He aquí los cinco pasos que Shoghi Effendi, el Guardián de la Fe Bahá'í, propuso una vez para utilizar la oración como un medio para resolver problemas.

Los 5 pasos para una oración eficaz:

1 - Reza o medita sobre el problema o el asunto que te preocupa. Emplea las oraciones de las manifestaciones de Dios (es decir, de los profetas tradicionales cristianos, judíos, musulmanes, budistas y bahá'ís), ya que tienen más poder que las oraciones que puedas inventar por tu cuenta. Luego permanece en silencio o en contemplación durante unos minutos.

2 - Toma una decisión y mantente firme en ella. Esta decisión suele aparecer durante la contemplación. Puede parecer casi imposible de realizar, pero si da muestras de ser la respuesta a una oración o la manera de resolver el problema, pasa de inmediato al paso siguiente.

3 - Debes tener la determinación de llevar a cabo la decisión. Muchos fracasan aquí, la decisión, que florece como determinación, se desvanece en un vago deseo o ansia. Cuando surge la determinación, pasa de inmediato al paso siguiente.

4 - Ten fe y confianza en que el poder fluirá a través de ti, la puerta se abrirá, y el pensamiento, mensaje, principio o libro adecuado te será dado. Ten confianza, y recibirás la ayuda que precisas. Entonces cuando finalices tu oración, pasa de inmediato al quinto paso.

5 - Actúa como si tu oración hubiese sido atendida. Avanza con energía constante e inagotable hacia la consecución de la solución. Y al actuar, tú mismo te convertirás en un imán, atrayendo más fuerza hacia ti, hasta que devengas un canal sin obstáculos por el que fluirá la fuerza divina a través de ti.

Son muchos quienes rezan pero no cumplen la segunda mitad del primer paso, unos instantes de silenciosa contemplación. Hay quien medita y alcanza una decisión pero no logra hacerse firme en ella. Una vez más, muchos carecen de determinación para llevar a cabo la decisión, y aún son menos quienes confían en recibir la ayuda que necesitan. Ahora bien, ¿cuántos recuerdan que deben actuar como si sus oraciones hubiesen sido atendidas?.

Dr. Arthur Rowshan

 

Dios mío, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, coraje para cambiar lo que puedo y sabiduría para conocer la diferencia, vivir día a día, disfrutar momento a momento, aceptar las dificultades como un camino hacia la paz. Aceptar este mundo pecador tal como es, no como me gustaría que fuese. Confiar en que tú lo arreglaras todo si me rindo a tu voluntad. Que sea razonablemente feliz en esta vida y enormemente feliz contigo para siempre en la próxima.

 Dr. Reinhold Niebuhr

 

Que todos los seres tengan felicidad y las causas de la felicidad

Que todos estén libres de pesar y de las causas del pesar

Que nunca se vean separados de la sagrada felicidad que está carente de pesar

Que todos vivan con ecuanimidad, sin demasiado apego y sin demasiada aversión

Y que vivan creyendo en la igualdad de todo lo que vive.

Oración budista

 

Existen más de ciento treinta estudios científicos que demuestran los efectos benéficos de la oración. En uno de esos estudios un grupo de pacientes que sufrían dolencias coronarias y que rezaban, mostraron una mejoría mayor que los que no lo hacían.

Dr. Larry Dossey

 

Señor, ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes

y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.

Si me das fortuna, no me quites la razón.

Si me das éxito, no me quites la humildad.

Si me das humildad, no me quites la dignidad.

Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla,

no me dejes inculpar de traición a los demás

por no pensar igual que yo.

Enséñame a querer a la gente como a ti mismo

y a no juzgarme como a los demás.

No me dejes caer en el orgullo si triunfo,

ni en la desesperación si fracaso.

Más bien recuérdame que el fracaso es

la experiencia que precede al triunfo.

Enséñame que perdonar es lo más grande del fuerte

y que la venganza es la señal del débil.

Si me quitas el éxito, déjame fuerza para triunfar del fracaso.

Si yo faltara a la gente, dame valor para disculparme

y si la gente faltara conmigo, dame valor para personar.

Señor, si yo me olvido de ti, no te olvides de mí.

 

Mahatma Gandhi

 

La oración sin acción no es oración verdadera.

Thich Nhat Hanh

 

Os digo que cualquier cosa que pidáis en la oración, creed que ya la habéis recibido y será vuestra.

Marcos 11:24

 

 La verdadera oración no es nada más que amor.

San Agustín

 

Cuando me sereno y aquieto mis pensamientos, permito que todo mi ser sienta la presencia de Dios. Me visualizo libre y sin restricciones de espacio o forma. El espíritu de Dios en mí me une con el espíritu de Dios en todas partes. ¡Qué poder se genera en este momento tranquilo de oración! Permanezco en paz y completamente relajado para así sentir cómo la vida y la energía fluyen por mi cuerpo. Medito en el silencio; allí disfruto de mi unidad con mi Creador. Cuando regreso a las actividades diarias, continúo consciente de Dios y rebosante de energía.

Silent Unity

 

Sé fiel a ti mismo. Que cada día sea tu obra maestra. Ayuda a los demás. Bebe profundamente de los buenos libros. Convierte la amistad en un arte. Créate un abrigo para los días de lluvia. Reza para encontrar guía, y da las gracias por las bendiciones de cada día.

 

 John Wooden

 

 

¡Gracia asombrosa, cuán dulce el sonido

que salvó a un desventurado como yo!

Otrora iba perdido, más ahora me he encontrado,

estaba ciego, mas ahora veo.

 

La gracia enseñó a mi corazón a temer,

y la gracia mis temores alivió;

cuán preciosa apareció esa gracia

la hora en que creí por vez primera.

 

A través de muchos peligros, trabajos

y trampas, ya he llegado.

La gracia hasta aquí me ha traído a salvo,

y la gracia me llevará a mi hogar.

 

El Señor me ha prometido el bien.

Su palabra mi esperanza fortalece;

Él será mi escudo y mi defensa

mientras la vida dure.

 

Aunque hayamos estado diez mil años,

con brillo resplandeciente como el sol,

no tendremos menos días para cantar alabanzas a Dios

que cuando comenzamos al principio.

 

John Newton «Amazing Grace»

 

Creo que somos parte de un sistema mayor que nosotros que tiene una esencia espiritual. Hacemos planes, pero parece ser que Dios tiene planes previos para cada uno de nosotros. Hay que integrar nuestros deseos y los deseos de la Providencia. La fe, nos hace creer que somos guiados por Dios, la oración es una forma de acercarnos a ese poder superior.

Renny Jagosesky

 

La oración tiene un poder misterioso, una energía intangible que eleva nuestro espíritu, un poder que debidamente encauzado, se sobrepone a cualquier problema o enfermedad. La comunicación de la mente y el espíritu con una fuerza divina nos aporta la paz, la calma para superar las aflicciones, y a menudo, si la plegaria es sincera y la fe profunda, sucede el milagro y obtiene respuesta.

Adam Jackson

 

Con tus pies camino,

camino con tus extremidades,

llevo tu cuerpo.

Tu mente piensa por mí.

Tu voz habla por mí.

La belleza está frente a mí.

Y la belleza está detrás de mí.

Por encima y por debajo se cierne lo bello.

Me rodea.

Estoy inmerso en ello.

En mi juventud soy consciente de ello.

Y en mi vejez caminaré tranquilamente

por la hermosa senda.

 

Oración Navajo

 

Aunque los seres son innumerables, prometo salvarlos a todos.

Aunque las pasiones son inagotables, prometo extinguirlas todas.

Auque el dharma es vasto es insondable, prometo realizarlo completo.

Aunque el camino de Buda es insuperable, prometo recorrerlo hasta el final.

 

Oración Zen

 

 

Señor, hazme un instrumento de tu paz

Donde haya odio, déjame sembrar amor

Donde haya perjuicio, perdón;

donde haya duda, paz,

Donde haya desesperación, esperanza,

Donde haya oscuridad, luz;

donde haya tristeza, júbilo.

 

Oh, divino Maestro, concédeme que no busque tanto

ser consolado como consolar,

ser comprendido como comprender,

ser amado como amar.

 

Porque es en el dar que recibimos;

es en perdonar que somos perdonados;

es en morirnos que nacemos a la vida eterna.

San Francisco

 

La verdad es una, los sabios le dan varios nombres;

es un solo sol que se refleja en todos los pozos.

Es la única agua que apaga la sed de todos;

es el único aire que mantiene toda vida;

es el único fuego que brilla en todas las casas.

Los colores de las vacas pueden ser diferentes, pero la leche es blanca.

Las flores y las abejas pueden ser diferentes, pero la miel es la misma.

Los cuerpos de fe pueden ser diferentes, pero Dios es uno.

Como la lluvia que cae del cielo se dirige hacia el océano,

así las plegarias ofrecidas en todas las religiones llegan a Dios, que es supremo.

Rigveda

 

La oración es la más poderosa forma de energía que cabe generar. Es una fuerza tan real como la gravedad terrestre. En la oración, los seres humanos tratan de aumentar su energía finita dirigiéndose a la fuente Infinita de toda energía. Cuando rezamos, nos ligamos con el inagotable poder motivador que hace girar el universo. Pedimos que una parte de ese poder quede adscrito a nuestras necesidades; nuestras deficiencias humanas quedan suplidas y nos levantamos con nuevas fuerzas y recompuestos. Siempre que nos dirigimos a Dios con una oración fervorosa, mejoramos de cuerpo y alma.

 

Dr. Alexis Carrell

 

Yo no puedo enseñaros a orar con palabras. Dios no escucha vuestras palabras, salvo cuando Él ha sido el inspirador de vuestros labios. Nada te pedimos, porque Tú conoces nuestras necesidades aun antes de que nazcan. Tú eres nuestra necesidad; y al ofrecerte a nosotros, nos lo has dado todo.

Khalil Gibran

 

Mayor que la oración es el espíritu con el que se pronuncia y mayor que el modo en que se pronuncia es el espíritu con el que se lleva a cabo.

Escrituras Bahais

 

Tengo un secreto, un día aprendí, al fin, que a Dios no hay que pedirle nada material. ¡Nada! ¡Él es, sobre todo Amor. Y Él sabe lo que precisamos antes de que abramos los labios. Ésa es otra de sus maravillosas «virtudes». A Dios sólo hay que pedirle información, respuestas. Ése es mi secreto. Y puedo garantizarle que siempre responde.

Juan José Benítez

 

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